4.6.19

El mago y el científico


Umberto Eco                                                                                                                                                         En este texto, el semiólogo italiano, Umberto Eco, muestra como a pesar de vivir en la era de la tecnología todavía subsiste, y quizás ahora con mayor fuerza, una mentalidad mágica respecto a la tecnología y la ciencia. Nuestra relación con la ciencia, a través de su hija, la tecnología, está marcada por lo irracional más que por la comprensión. En parte, esto explica la seducción irresistible que la misma suscita. De alguna manera quedamos atrapados e hipnotizados por la tecnología, esa nueva forma de magia. Originalmente el texto fue publicado en el periódico El País de España el 14 de diciembre del 2002.

  

Creemos que vivimos en la que Isaiah Berlin, identificándola en sus albores, llamó la Edad de la Razón. Una vez acabadas las tinieblas medievales y comenzado el pensamiento crítico del Renacimiento y el propio pensamiento científico, consideramos que vivimos en una edad dominada por la ciencia. A decir verdad, esta visión de un predominio ya absoluto de la mentalidad científica, que se anunciaba tan ingenuamente en el Himno a Satanás, de Carducci, y más críticamente en el Manifiesto comunista de 1848, la apoyan más los reaccionarios, los espiritualistas, los laudatores temporis acti, que los científicos. Son aquéllos y no éstos los que pintan frescos de gusto casi fantástico sobre un mundo que, olvidando otros valores, se basa sólo en la confianza en las verdades de la ciencia y en el poder de la tecnología.
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9.5.19

¿Para qué sirve la Filosofía?

Isaiah Berlin (1909-1997)
Uno de los pensadores liberales más relevantes de nuestra época. Autor, entre otras obras, del influyente ensayo Dos conceptos de libertad, en el que establece la distinción entre libertad negativa y libertad positiva, nos muestra en qué reside el valor de la filosofía en tanto que pensamiento crítico: 
"Si los presupuestos no se examinan y se dejan al garete, las sociedades corren el riesgo de osificarse; las creencias de endurecerse y convertirse en dogmas; distorsionarse la imaginación y tornarse débil el intelecto. Las sociedades pueden decaer a resultas de dormirse en el mullido lecho de dogmas incontrovertibles. Si ha de despertarse la imaginación; si ha de trabajar el intelecto, si no ha de hundirse la vida mental, y no ha de cesar la búsqueda de la verdad (o de la justicia o de la propia realización), es preciso cuestionar las suposiciones; ponerse en tela de juicio los presupuestos; al menos lo bastante para conservar en movimiento la sociedad"

9.4.19

Sobre la educación

"No debemos enseñar lo que sabemos, sino lo que son capaces de aprender los alumnos". - Comenio, siglo XVII, Didáctica Magna
"Enseñar es aprender dos veces". - Joseph Joubert, siglo XVIII-XIX.
"Los niños necesitan más de modelos que de críticos". - Joseph Joubert, siglo XVIII-XIX.

23.3.19

Proporción y simetría en el cuerpo humano. Filosofía Antigua

Simetría. Vitrubio (siglo I a.c). De architectura, III, 1
La simetría es la armonía apropiada que surge de los miembros de la obra misma y la correspondencia métrica que resulta de las partes separadas en relación con el aspecto de la figura entera. La simetría nace de la proporción que los griegos llaman analogía; ningún edificio puede ser ordenado de forma adecuada sin analogía con la justa proporción del cuerpo humano. 

Proporción entre las partes. Claudio Galeno (siglo III). Placita Hippocratis et Platonis, v. 3.
Crisipo afirma que la belleza no reside en cada uno de los elementos, sino en la armoniosa proporción de las partes, en la proporción de un dedo respecto al otro, de todos los dedos respecto al resto de la mano, del resto de la mano respecto a la muñeca, de esta respecto al antebrazo, del antebrazo respecto a todo el brazo, es decir, de todas las partes respecto a todas las otras, como está escrito en el canon de Policleto.     PDF

20.2.19

Cómo saber cuando un argumento es correcto

Edgar Bravo M. 
Desde la teoría de la argumentación se establecen los criterios para determinar cuándo un argumento es correcto. Antes de hacerlo hay que considerar en qué consiste un argumento y cuales son sus elementos constitutivos.
1. ¿Qué es un argumento? Un argumento es un conjunto de proposiciones de las cuales, unas llamada premisas, permiten mediante un proceso mental llamado inferencia, derivar otra proposición llamada conclusión...    Seguir leyendo.     Palabras clave: argumento, inferencia, premisa, conclusión.

12.1.19

Elaboración de ensayos: alternativas y estrategias de escritura

Edgar Bravo M.                                                                                                                                                        El ensayo constituye la producción textual por excelencia para exponer nuestro punto de vista y argumentar sobre un tema específico; además, porque exige la relectura de textos, apuntes, consultas o investigaciones de diversas fuentes, así como un proceso de revisión y reescritura antes de llegar a la versión final del tema sobre el cual discurrimos.                                                                                                                                                   Esta guía está organizada en tres partes. En la primera se presentan tres alternativas para escribir un ensayo mostrando, en cada caso, cómo sería su estructura. En la segunda, se responde a la pregunta ¿para quién se escribe? mediante la noción de auditorio. Y en la última parte, se propone una manera para organizar y desarrollar el proceso de escritura de un ensayo...   Seguir leyendo.                                                                                                                     Palabras clave: ensayo, escritura.                                    

6.12.18

5 criterios para evaluar una explicación científica

Irving Copi

La ciencia se ocupa de dar explicaciones sobre los hechos. Sin embargo, normalmente sobre un hecho se puede establecer diferentes explicaciones, más o menos correctas. Para que una explicación científica sea considerada como tal y preferible a otra, debe cumplir con unos criterios mínimos: debe ser relevante, verificable, compatible con otras hipótesis justificadas de manera suficiente, debe tener poder predictivo o explicativo, y cumplir con un criterio de simplicidad, entre más simple mejor. El texto presenta y analiza cada uno de estos criterios.  Para acceder al texto: PDF.


20.11.18

El acto de escribir: entre la dicha y la desdicha

Ariel Rivadeneira

¿Qué es escribir? La pregunta no tiene una única respuesta. Diferentes son las motivaciones, intereses y propósitos. Enfrentarse a la escritura es un acto personal. El profesor Ariel Lucas Rivadeneira en una parte de su libro El escritor y su oficio (1997) presenta varias respuestas de escritores. En esta selección de fragmentos podemos identificarnos con algunas de esas respuestas o motivarnos para encontrar las propias.    Para acceder al texto PDF

10.10.18

El trabajo enajenado y los límites de la autorrealización del ser humano

Karl Marx

Los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, escritos por el joven Marx, durante su estancia en Paris (conocidos también como los Cuadernos de París), esbozan, no sin cierto aire humanista, la concepción antropológica y ética del hombre concreto, del hombre real, del hombre de a pie. En ellos, Marx demuestra de qué manera, las determinaciones históricas y socioeconómicas condicionan la autorrealización del ser humano, generando alienación del trabajador respecto al objeto de su trabajo, y por ende, a la actividad misma de la producción y, en últimas, respecto a su relación consigo mismo y con los demás. La selección de textos que aquí se presenta corresponde a los Manuscritos de 1844 en la que el filósofo alemán muestra la naturaleza y las consecuencias del trabajo enajenado.   Versión: PDF.

22.9.18

La inspiración y la escritura. ¿Cómo concibe la inspiración el nobel Gabriel García Márquez?

"La inspiración es una palabra desprestigiada por los románticos. Yo no la concibo como un estado de gracia ni como un soplo divino, sino como una reconciliación con el tema a fuerza de tenacidad y dominio. Cuando se quiere escribir algo, se establece una especie de tensión recíproca entre uno y el tema, de modo que uno atiza al tema y el tema lo atiza a uno. Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y, entonces, no hay vida nada mejor que escribir. Esto es lo que yo llamaría inspiración." j

21.8.18

La filosofía consiste en mostrar lo que otros ocultan

Garrett Thomson

La filosofía no es solo cuestión de saber, es también cuestión de actitud. 

Hay un lugar en Oxford donde algunos profesores toman el sol al desnudo. Por alguna razón, el lugar es llamado El Placer del Sacerdote. Allí pueden hallarse en las tardes de verano, por una entrada que va hasta el rio Támesis, a algunos sabios ancianos leyendo sus periódicos. No es una cosa digna de verse, como descubrieron unas jóvenes damas una tarde infortunada.

25.7.18

Las tres transformaciones del espíritu

Friedrich Nietzsche
El autor de Así habló Zaratustra examina las transformaciones y la lucha del espíritu humano que busca su emancipación: pasar de camello a león, y de este a niño. Transformarse, una y otra vez,  se trata "de separarse, de alejarse de aquello a lo cual habría necesidad de decir no una y otra vez" (Ecce Homo, 3) hasta "llegar a ser - como decía Píndaro - el que es", a producir y descubrir el verdadero deseo. Sirve como corolario al texto de Nietzsche, lo que dice Gilles Deleuze: "Nunca encontraremos el sentido de algo, si no sabemos cual es la fuerza que se apropia de la cosa, que la explota, que se apodera de ella o se expresa en ella" (Nietzsche y la filosofía).   Para acceder al texto de Nietzsche: PDF




5.6.18

La filosofía nos enseña a ver la vida de otra manera

Garrett Thomson
Hay dos monjes budistas jóvenes a quienes les fascina fumar. Se arman de valor y deciden preguntarle al monje mayor si les concede el permiso para fumar durante las largas sesiones de meditación. El primer monje entra en el despacho del jefe del monasterio. Después de unos minutos, se escuchan gritos de ira en la oficina y el joven monje sale con rostro grave negando con la cabeza. El segundo monje entra en la oficina. Después de unos momentos, adentro se escuchan risotadas, y el segundo monje sale de allí con una gran sonrisa, asintiendo con la cabeza. El primer monje, perplejo, le pregunta a su amigo: “¿Por qué él te dio la aprobación, sabiendo que a mí me lo negó tan categóricamente? ¿Qué le preguntaste?” El segundo monje contesta: “Simplemente le pregunte si podía meditar mientras fumaba?

Garrett Thomson, Introducción a la práctica de la filosofía

18.5.18

El asombro como origen del filosofar

Aristóteles

Los hombres – ahora y desde el principio – comenzaron a filosofar al quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo que comúnmente causa extrañeza y después, al progresar poco a poco, sintiéndose perplejos también ante cosas de mayor importancia, por ejemplo, ante las peculiaridades de la luna, y las del sol y los astros, ante el origen del Todo. Ahora bien, el que se siente perplejo y maravillado reconoce que no sabe (de ahí que el amante del mito sea, a su modo, “amante de la sabiduría”: y que el mito se compone de maravillas). Así, pues, si filosofaron por huir de la ignorancia, es obvio que perseguían el saber por afán de conocimiento y no por utilidad alguna. 
 
Metafísica, Libro I, cap. 2, 11-22.

 


24.4.18

La importancia de las buenas preguntas

Terry Eagleton

Se afirma con frecuencia que en el campo de la filosofía las preguntas son más importante que las respuestas. En efecto, una buena pregunta filosófica es capaz de despertar las ganas de aprender, desarrollar la investigación y estimular el pensamiento.    Versión PDF 

16.3.18

Los reinos sin justicia


San Agustín de Hipona

El filósofo Agustín de Hipona en el siglo IV plantea la justicia como la virtud central que fundamenta al poder político; aunque en la práctica, muchas veces, se quiera justificar dicho poder por medio de la fuerza. El texto corresponde al Libro IV, capítulo 4 de la Ciudad de Dios.   Texto en PDF.

 Cuán semejantes a los latrocinios son los reinos sin justicia. Sin la virtud de la justicia, ¿Qué son los reinos sino unos execrables latrocinios? Y éstos, ¿Qué son sino unos reducidos reinos? Estos son ciertamente una junta de hombres gobernada por su príncipe la que está unida entre sí con un pacto de sociedad, distribuyendo el botín y las conquistas conforme a las leyes y condiciones que mutuamente establecieron. Esta sociedad, digo, cuando llega a crecer con el concurso de gentes abandonadas, de modo que tenga ya lugares, funde poblaciones fuertes, y magníficas, ocupe ciudades y sojuzgue pueblos, toma otro nombre más ilustre llamándose reino, al cual se le concede ya al descubierto, no la ambición que dejado, sino la libertad, sin miedo de las vigorosas leyes que se le han añadido; y por eso con mucha gracia y verdad respondió un corsario, siendo preso, a Alejandro Magno, preguntándole este rey qué le parecía cómo tenía inquieto y turbado el mar, con arrogante libertad le dijo: y ¿qué te parece a ti cómo tienes conmovido y turbado todo el mundo? Mas porque yo ejecuto mis piraterías con un pequeño bajel me llaman ladrón, y a ti, porque las haces con formidables ejércitos, te llaman rey.

7.2.18

¿Por qué la filosofía no es una ciencia?

Luis Villoro

Porque la filosofía no es una ciencia. La filosofía no descubre nuevos hechos ni propone leyes que expliquen su comportamiento. La filosofía analiza, clarifica, sistematiza conceptos. Al hacerlo, pone en cuestión las creencias recibidas, reordena nuestros saberes y puede reformar nuestros marcos conceptuales. El análisis de los conceptos epistémicos es tarea de la filosofía, la explicación de los hechos de conocimiento, asunto de la ciencia; la pregunta por la verdad y justificación de nuestras creencias compete a la filosofía, la pregunta por su génesis y resultados, a la ciencia. 

 

 Creer, saber, conocer. (1982). México: Siglo xxi. P.12.

 

11.1.18

Resignación

Arquíloco de Paros
Poeta y guerrero, vivió en el siglo VII a.c., en la isla de Paros, en el mar Egeo. Rechazado por buena parte de la nobleza, a quien hizo blanco de sus sátiras. Considerado como el padre de la sátira. Antecesor del drama satírico del comediante Aristófanes y del poeta Horacio. Entre sus temas, caracterizados por la sinceridad, predominan la mesura y el esfuerzo.    
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Resignación

Corazón, corazón, de irremediables penas agitado,

¡álzate! Rechaza a los enemigos oponiéndoles el pecho,

y en las emboscadas traidoras sostente con firmeza.

Y ni, al vencer, demasiado te ufanes,

ni, vencido, te desplomes a sollozar en casa.

En las alegrías, alégrate, y en los pesares gime sin excesos.

Advierte el vaivén del destino humano. 

11.12.17

El hombre como historia

 José Ortega y Gasset

El filósofo español (1883-1955) en este fragmento de su obra Historia como sistema[1]contrapone la concepción del ser humano como una entidad con una naturaleza definida  frente a la del ser humano como algo no definido, sino siempre haciéndose a sí mismo. 

Mal podía la razón físico-matemática, en su forma crasa de naturalismo o en su forma beatífica de espiritualismo, afrontar los problemas humanos. Por su misma constitución, no podía hacer más que buscar la naturaleza del hombre. Y, claro está, no la encontraba. Porque el hombre no tiene naturaleza. El hombre no es su cuerpo, que es una cosa; ni es su alma, psique, conciencia o espíritu, que es también una cosa. EI hombre no es cosa ninguna, sino un drama – su vida, un puro y universal acontecimiento que acontece a cada cual y en que cada cual no es, a su vez, sino acontecimiento. Todas las cosas, sean las que fueren, son ya meras interpretaciones que se esfuerza en dar lo que encuentra. El hombre no encuentra cosas, sino que las pone o supone. Lo que encuentra son puras dificultades y puras facilidades para existir. El existir mismo no le es dado «hecho» y regalado como a la piedra, sino que –rizando el rizo que las primeras palabras de este artículo inician, diremos– al encontrarse con que existe, al acontecerle existir, lo único que encuentra o le acontece es no tener más remedio que hacer algo para no dejar de existir. Esto muestra que el modo de ser de la vida ni siquiera como simple existencia es ser ya, puesto que lo único que nos es dado y que hay cuando hay vida humana es tener que hacérsela, cada cual la suya. 

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18.10.17

Los dioses de Delfos: Apolo y Dionisio

Umberto Eco 
     Según la mitología, Zeus habría asignado una medida apropiada y un justo límite a todos los seres: el gobierno del mundo coincide así como una armonía precisa y mesurable, expresada en las cuatro frases escritas en los muros del templo de Delfos: “Lo más exacto es lo más bello”, “Respeta el límite”, “Odia la hybris (insolencia)”, “De nada demasiado”. En estas reglas se basa el sentido general griego de la belleza, de acuerdo con una visión del mundo que interpreta el orden y la armonía como aquello que pone un límite al “bostezante Caos” de cuya garganta brotó, según Hesíodo, el mundo. Es una visión que cae bajo la protección de Apolo, que efectivamente está representado entre las Musas en el frontón occidental del templo de Delfos. Pero en el mismo templo (que se remonta al siglo IV a.C.), en el frontón oriental opuesto, está representado Dionisios, dios del caos y de la desenfrenada infracción de todas las reglas...  Seguir leyendo.