10.11.12

Guía didáctica para la elaboración y presentación de ensayos

Por Edgar Bravo
Guía para la elaboración y estructuración del ensayo final, requisitos para la entrega y criterios de evaluación. 
  I. Elaboración general y estructuración del ensayo.
     Para el desarrollo del ensayo tenga en cuenta las siguientes consideraciones: 


Encabezado
Debe incluir los siguientes datos tal como aparecen en el recuadro:
Curso: ‘Cosmovisiones filosóficas y científicas”
Nombre y apellido. Grupo.
Ensayo final de filosofía








Título
El título no debe ser tan amplio que prometa más de lo que va a desarrollar en el ensayo, ni tan breve que diga menos de lo que va a desarrollar:
[Ejemplos]
  • La relación entre el destino y la libertad en la época homérica.
  • El placer, ¿camino a la felicidad? Un análisis de la obra de Epicuro.
  • El problema del mal en san Agustín.
  • Algunas consideraciones acerca del derecho del más fuerte en el Libro I de la República de Platón.


Introducción
Incluye: 
1. Presentación del tema. 
2. Formulación de objetivos. 
3. Planteamiento del problema. 
4. Tesis y 
5. Contextualización.
Recuerde que el orden es arbitrario, por lo tanto, puede variar. Lo esencial en la introducción es el planteamiento del problema y la tesis propuesta como respuesta al problema.

Cuerpo
Corresponde a la parte argumentativa de la tesis.
Opción 1: plantear tres argumentos en favor de la tesis.
Opción 2: plantear dos argumentos en favor de la tesis y un contraargumento (objeción posible a la tesis) con su refutación (respuesta al contraargumento).


Conclusión
Corresponde a un replanteamiento de la tesis en función de los argumentos propuestos. Puede incluir además una síntesis del ensayo, una apreciación personal ligada a la temática, las consecuencias que se derivan de la tesis, sus implicaciones, sus limitaciones o alcances, entre otras.
Lo ideal es dejar en el lector - (en este caso, conformado por un auditorio universal-), una inquietud, una idea o un comentario para seguir pensando en el problema.



Bibliografía
Deberá dividirse en dos:
Fuentes directas: se refiere a los autores, obras (capítulos, fragmentos trabajados) trabajados.
Bibliografía de apoyo: se refiere al material complementario que sirvió como apoyo para el desarrollo del ensayo.  Deberá incluir los textos trabajados en clase y por lo menos dos textos adicionales consultados en la elaboración del ensayo.
Cada fuente citada debe estar correctamente elaborada. Al respecto consulte el link que aparece más abajo en Cómo citar.

   Respecto al uso necesario y correcto de las citas, construcción de párrafos y uso de
   los conectores textuales








Respecto a las citas textuales



Las citas sirven de apoyo para elaboración del ensayo. Es importante familiarizarnos con el uso riguroso y acertado de las mismas.

El ensayo se debe hacer uso de ellas de la siguiente manera:
  • Deberá contener por lo menos una cita pertinente y relevante de cada uno de las fuentes directas. En ningún caso deberá utilizar menos de dos citas.
  • Deberá utilizar por lo menos una cita de dos textos correspondientes a la bibliografía de apoyo.
  • Cada cita deberá acompañarse del respectivo pie de página con todos los datos completos y ordenados. (Ver link en Cómo citar)
  • Al final del ensayo deberá incluirse toda la bibliografía independientemente de si ha sido citada antes o no.






Paráfrasis
Aunque no corresponde a una cita textual en sentido literal, muchas veces utilizamos ideas, planteamientos, argumentos, etc., de otros autores para desarrollar nuestro ensayo. En este caso también debemos dar los créditos al autor del texto. En estos casos podría procederse de las siguientes maneras:          
  • Según Umberto Eco (2008) el sistema de símbolos….
  • El primer argumento que voy a plantear sigue en líneas generales el argumento de Rodriguez Adrados (2005)….
  • Como dice Mondolfo (1983)….
  • Se parafrasea el texto y al final del mismo se escribe, por ejemplo: (Sartre: 1975)
Tener en cuenta estas consideraciones nos ayudará a evitar el plagio y dar el débito crédito a las fuentes de las cuales nos hemos servido. Nota: en todos los ejemplos el número entre paréntesis corresponde al año de publicación de la obra, cuya referencia bibliográfica completa debe aparecer al final del ensayo en la bibliografía.
Como citar


Los párrafos
Los párrafos están estructurados alrededor de una idea central. En función de ella se argumenta, se desarrolla una idea, se explica un concepto, se establece una comparación, se muestran sus características, se contextualiza, se contra argumenta, se ilustra, se cuestiona, etc. Si necesita mayor información sobre la construcción de párrafos remitasé al siguiente link: El párrafo.
Lo ideal es que los párrafos no sean extensos, sino breves (entre 8 y 10 líneas aprox.), lo cual permitirá obtener mayor control sobre las ideas presentadas.


Uso de conectores textuales
El uso de conectores textuales permitirá la cohesión y la coherencia en el planteamiento y desarrollo de las ideas, lo cual garantizará en buena medida el éxito del ensayo.
Los conectores sirven tanto para articular las ideas de un párrafo como los distintos párrafos entre sí.
Es necesario el uso de conectores tanto para desarrollar cada párrafo como para evidenciar la relación entre ellos. Todos los conectores deben resaltarse en negrilla.
Siga el enlace para acceder a 250 conectores textuales

II. Exigencias formales necesarias para la entrega del ensayo final.
    Solamente se recibirán los ensayos que cumplan con los siguientes requisitos:


1.   Entrega del ensayo final en la fecha prevista o antes. 
2. Respetar estructura del texto: encabezado, título, introducción, cuerpo, conclusión y bibliografía.
3.   Uso correcto de citas textuales con su correspondiente nota a pie de página (mínimo 3).
4.   Uso de la negrilla para los conectores textuales.
5.   Bibliografía completa y bien elaborada de todos los textos.
6.   Presentación general. 
        Extensión: 2 páginas. 
        Fuente: Calibri, 1,5. 
        Márgenes: 3 cms. en cada lado. 
        La bibliografía puede ir en una tercera página. Tinta color negra
        legible.
7.   Entrega del ensayo final con las dos entregas previas.

  
   III. Criterios de evaluación



Criterios de evaluación

Respecto a los criterios conceptuales
1. Coherencia y claridad en el planteamiento y desarrollo de los problemas, tesis, argumentos y conceptos, evidenciando un razonamiento lógico.
2.  Uso apropiado del vocabulario filosófico en el contexto que le es propio.
3. Aplicación de los elementos conceptuales como guía para la comprensión crítica y el análisis de situaciones particulares.
4.  Claridad, precisión, profundidad, elaboración personal y argumentación.
5.  Textos bien escritos desde el punto de vista gramatical (ortografía y sintaxis)
6.  Coherencia y cohesión gramatical y lógica.



15.9.12

Curso Cosmovisiones científicas y filosóficas.

Trabajo previo para la clase del lunes 17 de septiembre
Lectura asignada: "El concepto de auditorio", de Alfonso Monsalve
Uno de los propósitos del curso es el de reforzar y ganar mayor competencia argumentativa en la escritura de ensayos, en particular, para el ensayo final del curso. De ahí la importancia de estudiar algunos aspectos fundamentales de la teoría de la argumentación de Perelman y Olbretchs-Tyteca. Este es el primer texto que vamos a abordar.
Actividades previas a clase:
Hacer una lectura de estudio del texto y resolver las siguientes cuestiones:
1. Establezca la diferencia entre demostrar, convencer y persuadir.
2. Defina de manera general y en sus propias palabras el concepto de auditorio.
3. ¿Cuántas clases de auditorio presenta el autor? Caracterice lo esencial de cada una de ellas.


13.9.12

El concepto de auditorio en la teoría de la argumentación de Perelmann

Por Alfonso Monsalve 
En la teoría de la argumentación el concepto de auditorio juega un papel central en la medida en que el éxito de la misma depende de la adhesión del auditorio a las tesis que el orador presenta. En este texto, el autor parte desde los presupuestos de Perelmann y Olbrechts-Tyteca, para mostrar la distinción entre convencer y persuadir para luego analizar las distintas maneras de concebir a un auditorio. 
Para acceder al texto siga el link: 

8.9.12

Ética y democracia: responsabilidades para la sesión 8

Tema: El ejercicio de la autonomía, la libertad y la responsabilidad moral
Realizar una lectura de estudio del texto de Kant, Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? y del texto de Nietzsche, Las tres transformaciones
Actividades propuestas:
1. Identifique en cada uno de los textos las partes temáticas que lo estructuran y las ideas principales que las articulan.
2. Muestre de qué manera cada uno de los textos plantea la emancipación y autonomía del ser humano, así como los obstáculos que la dificultan.
3.  ¿Qué propuesta de ciudadanía plantea cada uno de los textos? ¿Con cuál se identifica? ¿Cuál piensa que responde mejor a las necesidades de la sociedad actual? ¿Por qué?

31.8.12

Los orígenes de la ciencia y la filosofía en el mundo occidental

El surgimiento del pensamiento occidental hunde sus raíces en el mundo griego. En los siglos VI y V a.n.e., se dio una eclosión de diversas teorías sobre el origen del universo. Todas tenían en común un aspecto: pretendían explicar la naturaleza de manera racional, sin apelación a alguna de las tradicionales explicaciones mitológicas; por el contrario, había un intento más o menos consciente de apartarse de esa tradición y de comenzar a "ver" la naturaleza con una nueva mirada. El cambio no fue inmediato, cientos de años de tradición religiosa y mitológica, -que nos ha llegado a nosotros a través de la literatura escrita de Homero y de Hesíodo-, no se desvanecen de la noche a la mañana. Sin embargo, desde los inicios de esta nueva indagación racional, la ruptura en el uso del lenguaje se hizo evidente en esta nueva clase de pensadores, sus explicaciones sobre el origen del universo prescindieron del lenguaje religioso, apelaron a nuevas categorías de pensamiento, las cuales irán configurando el pensamiento científico y filosófico de los siguientes siglos. Este tránsito de las explicaciones mitológicas a las racionales, es conocido como el paso del mithos al logos. El siguiente texto muestra las principales líneas de pensamiento que configuraron el nacimiento de la filosofía y la ciencia occidentales.

Bibliografía: Lorenzo  Vallmajó Riera. Historia de la filosofía. Barcelona: Edebe, 2009

Para acceder al texto siga el link: http://es.scribd.com/doc/104422561/El-Paso-Del-Mithos-Al-Logos

2.8.12

La ética de Kant. Selección de textos y guía de lectura


Immanuel Kant
En la Fundamentación de la metafísica de las costumbres encontramos aspectos esenciales de la ética del filósofo alemán Immanuel Kant (17724-1804). La selección de textos que aparece en seguida se refiere a algunos de ellos tales como las nociones de buena voluntad, el imperativo categórico, el reino de los fines, la autonomía y la heteronomía. Al final de los textos se propones una Guía de lectura para orienta el estudio de los mismos. 

Fundamentación de la metafísica de las costumbres (selección de textos)
I. Acerca de la buena voluntad
En ningún lugar del mundo, pero tampoco siquiera fuera del mismo, es posible pensar nada que pudiese ser tenido por bueno, a no ser únicamente una buena voluntad. El entendimiento, el ingenio y la capacidad de  juzgar, y como quiera que se llamen por lo demás los talentos del espíritu, o el buen ánimo, la decisión, la perseverancia en las intenciones, como propiedades del temperamento, son, sin duda, en diversos respectos, buenos y deseables, pero también pueden llegar a ser en extremo malos y nocivos si la voluntad que ha de hacer uso de estos dones naturales, y cuya peculiar constitución se llama por eso carácter, no es buena. Con los dones de la fortuna pasa precisamente lo mismo...  Para seguir leyendoPDF.

Palabras clave: buena voluntad, imperativo categórico, reino de los fines, autonomía y heteronomía.



27.7.12

Pautas para leer comprensivamente un texto argumentativo


Estás pautas están  tomadas de dos páginas del volumen, de varios autores, Frangais. Littérature & Méthodes, París, Éditions Nathan, 1995. Sus títulos son: "La situación de argumentación" (p. 76) y "El estudio de un texto argumentativo" (p. 532). Al traducirlos, se han hecho leves modificaciones.

I
La situación de argumentación

La argumentación procura obrar sobre alguien, hacerle cambiar de parecer, ya sea recurriendo a la razón, ya sea recurriendo a la emoción. Para captar una argumentación, es necesario descubrir:
•     La identidad de quien argumenta y de la persona a quien va dirigida la  argumentación
•     Las funciones de la argumentación
•     Los resortes de la argumentación

La persona que argumenta
Tiende a convencer, a persuadir. Se compromete personalmente, representa valores, da la mejor imagen de sí. Hace todo eso para influir sobre el interlocutor, para facilitar la adhesión a las ideas que defiende.

La persona destinataria
Cuando alguien argumenta, tiene en cuenta los valores, los deseos, los gustos de la persona a quien va destinada la argumentación. Todo eso es tenido en cuenta para convencerla mejor y para anticiparse a los contra‑argumentos que esa persona podría oponer a la argumentación.

Las funciones de la argumentación
* La función persuasiva: se da cuando quien argumenta trata de persuadir, de hacer cambiar de opinión, de convicciones; cuando intenta que la persona a la que se dirige participe de su punto de vista.
* La función polémica: se da cuando quien argumenta procura ridiculizar o menospreciar aquello con lo que no está de acuerdo. Se da también cuando se trata de reducir al silencio a la persona con quien se está hablando.




23.1.12

Armonía y proporción en el pensamiento griego: los presocráticos

Umberto Eco
Según el sentido común, juzgamos bella una cosa bien proporcionada. Eso explica por qué desde la antigüedad la belleza se identificó con la proporción, aunque hay que recordar que en la definición común de la belleza, en el mundo griego y latino, el deleite del color (y la luz) también se unía siempre a la proporción. 

Cuando en la Grecia antigua los filósofos llamados presocráticos –Tales, Anaximandro y Anaxímenes, entre los siglos VII y VI a.C.- comienzan a discutir cuál es el principio de todas las cosas (y afirman que el origen de la realidad está en el agua, en el infinito originario o en el aire), pretenden dar una definición del mundo como un todo ordenado y gobernado por una sola ley...   Seguir leyendo

29.11.11


Guía para la elaboración de un comentario de textos
Por Edgar Bravo

Leer, escribir y dialogar desde la filosofía constituyen la vía regia y quizá más expedita para aprender a pensar. En el caso del comentario de textos, uno de los ejercicios más propios de la actividad filosófica,  se pone en juego de manera excepcional el proceso de lecto-escritura. Ya no se trata solo de leer textos filosóficos o de escribirlos sino de aunar, a un mismo tiempo, el acto de escribir y de leer. Literalmente, aprendemos a leer escribiendo y a escribir, leyendo. Aún más, implica también un diálogo con el autor y, a su vez, con nosotros mismos. El comentario de textos resulta, pues, intelectualmente exigente y pedagógicamente formativo. Habrá que mencionar también que comentar un texto significa actualizarlo, mostrar su pertinencia, justificar su importancia y su fuerza por el reto que a nosotros, sus lectores, nos exige. Es posible distinguir tres momentos en la elaboración del comentario de textos: la contextualización, la interpretación del mismo y la valoración crítica del lector-escritor. En seguida se caracteriza cada uno.
  I.    Contextualización: el autor y su época
Aunque más allá de sus circunstancias particulares, el pensamiento y obra de los filósofos trascienden su época, no hay que olvidar que todo pensador es hijo de su tiempo, que sus ideas surgieron en un contexto determinado, con unas motivaciones y preocupaciones específicas y, ante todo, con unos presupuestos e ideas, no siempre conscientes, propias de su época. De ahí que para lograr una adecuada comprensión de un texto filosófico sea menester ubicarlo en el contexto social, histórico, político, cultural, etc. en el que surgió. Si dejamos  de lado el contexto, corremos el riesgo de ‘hacerle decir’ a nuestro filósofo cosas que no ha dicho y tergiversar sus ideas. Aun si al interpretar un texto, optamos por hacerlo desde nuestra perspectiva y contexto, no debemos dejarlo a la ‘libre interpretación’ so riesgo de desdibujar completamente su sentido. Así, pues, la contextualización es el primer paso hacia la comprensión de un texto.  Las siguientes cuestiones apuntan a este propósito.
  •        ¿Cuál es la época histórica del autor (datos básicos)?
  •       ¿A qué periodo y momento de la filosofía pertenece el autor?
  •       ¿En qué escuela se inscribe?
  •   ¿Qué influencias importantes de otros filósofos o escuelas de pensamiento determinaron su filosofía? ¿Qué datos biográficos son relevantes para entender su obra?
  •   ¿Qué hechos sociales, culturales, políticos y económicos son pertinentes para contextualizar su filosofía? ¿Qué otros aspectos considero necesarios para contextualizar el texto?
  •        Datos bibliográficos del texto (año original y demás datos de actualidad)
  •       ¿Qué obra o a qué obra pertenece el texto a analizar?
  •       ¿Qué lugar ocupa el texto a analizar en el conjunto de la obra del filósofo?
 II.     Análisis e interpretación del texto
Se trata de mostrar lo que el texto quiere decir. Para ello es necesario hacer un análisis del mismo, esto es, descomponer el texto en sus partes fundamentales, con el fin de identificar su estructura,  los conceptos (lo que denotan y connotan) que lo articulan. Así mismo, en aras de la rigurosidad, las interpretaciones y análisis deben acompañarse de las citas textuales a las cuales se refieren. Finalmente, habrá que hacer una síntesis que recoja, en pocas palabras, lo esencial del texto.  Al realizar el análisis tenga en cuenta, además, las siguientes cuestiones.
  •       ¿Cuál es el tema principal del texto?
  •       ¿Cuáles son los temas secundarios que aborda el texto?
  •       ¿Cuál(es) es la(s) tesis principal(es) del texto?
  •    ¿Qué hace el autor en los distintos momentos que estructuran el texto? ¿analiza, interpreta, argumenta, cuestiona al lector, se cuestiona a sí mismo, expone su punto de vista, plantea un problema, hace una crítica, defiende o ataca una tesis, da ejemplos, propone soluciones, compara, etc.?
  •       ¿Cuáles son los conceptos principales que articulan el texto?
  •       ¿Qué tipo de texto es? ¿cuál es su tipología textual?
  •      ¿Cómo defiende el autor su planteamiento central?
  •      ¿Cómo argumenta el autor? ¿con qué argumentos y de qué tipo son?
  •       ¿Qué es lo que en últimas quiere decir o proponer el autor?
  •      ¿Cómo puedo sintetizar en mis propias palabras lo esencial del texto?
  •       Otras consideraciones que considere pertinentes.
 III.   Apreciación crítica
Una vez identificada su estructura y aclarados los conceptos, es decir, de haber penetrado el sentido profundo del texto, conviene tomar distancia del mismo con el propósito de hacer un juicio crítico del mismo. Se trata de exponer nuestro punto de vista argumentado sobre el texto. La crítica pretende enriquecer el texto mostrando aquello que no siempre resulta evidente en el texto, mostrar su complejidad, sus tensiones, sus posibilidades que nos permita inferir, leer ‘entre líneas’, examinar su coherencia interna (intratextual) y externa, es decir, con el resto de su obra y escuela a la cual pertenece (coherencia intertextual). También se trata de hacer visibles sus limitaciones, lo que no logra resolver. De igual manera su influencia posterior, sus fortalezas y debilidades, lo que nos ha impresionado, su influencia posterior. En fin, se trata de ‘conversar’ de manera crítica con el autor para mostrar lo que pensamos después de haberlo estudiado. Las siguientes cuestiones apuntan en ese sentido:
  •            ¿Qué aspectos o tesis son las más relevantes del texto? ¿por qué?
  •             ¿Qué apartes del texto voy a citar por su importancia? ¿en qué son importantes?
  •            ¿Qué me ha aportado el tema? ¿qué me ha impresionado? ¿Por qué?
  •          ¿Qué dificultades plantea el análisis y la interpretación del texto? ¿Cómo evalúo sus argumentos?
  •             ¿Cuál es el propósito del autor del texto y hasta dónde logra realizarlo?
  •       ¿Cuál es la mayor fortaleza del texto? ¿sus tesis, sus argumentos, su manera de argumentar, su estilo, etc.?
  •            ¿En qué estoy de acuerdo con el texto? ¿en qué no? ¿Por qué?
  •            Otros aspectos que considere pertinentes.
IV.            Bibliografía consultada.
Principal. Se refiere a las fuentes o textos escritos por el autor del texto que se comenta.
Secundaría: es la bibliografía complementaria consultada para comprender el texto.
La bibliografía debe contener todos los datos pertinentes.

28.5.11

Todo lo que debería preguntarse para escribir un ensayo

Edgar Bravo M.

“Celebro y acaricio la verdad cualquiera que sea la mano que la detente, y a ella me entrego alegremente y le tiendo mis armas vencidas, en cuanto la veo acercarse a lo lejos. Y con tal de que no procedan con ceño demasiado imperioso y sentencioso, acepto las críticas que hacen a mis escritos”. Así decía Michel de Montaigne (1533-1592) al referirse a las posibles críticas a sus ensayos. Ese género, nacido en pleno Renacimiento, cuya paternidad ha sido atribuida al filósofo francés, ha tenido en nuestra época su mayor apogeo. Difícil de definir, pero fiel a su tradición, conviene recordar que en el ensayo la actividad intelectual no corre al margen del conocimiento de sí mismo, ni de la propia subjetividad. Las pautas y preguntas que en seguida se proponen esperan ser una guía para reflexionar sobre sí mismo a través de la indagación intelectual de un tema que supone el acto de escritura. Despojar al ensayo del rigor de la subjetividad supone convertirlo en una fórmula, un mero conjunto de procedimientos.                  Leer más: PDF.



13.3.11

De Tales a Aristóteles. Preguntas para su comprensión.

Las siguientes cuestiones, planteadas por los estudiantes del curso de Cosmovisiones, indagan por las preocupaciones centrales que en el contexto del paso del mito al logos se formularon los primeros filosófos presocráticos y Aristóteles. Cada una se centra en un aspecto específico.

  1. Según la caracterización del ser, propuesta por Parménides,  se considera ilimitado pero finito. Sustente cómo es posible dicha caracterización.
  2. ¿En qué consiste el arjé propuesto por Pitágoras y por los filósofos de la escuela de Mileto. ¿Qué diferencia(s) existen entre ellos? Explique su respuesta.
  3. ¿Qué significa para Aristóteles que ‘lo deseable y lo inteligible mueven sin ser movidos’?
  4. Defina las cuatro causas que explican el movimiento según Aristóteles e ilústrelas por medio de dos ejemplos.
  5. ¿Cuáles son los principales inconvenientes que Aristóteles encontró en la teoría platónica de la Ideas? Desarrolle su respuesta.
  6. ¿Por qué Aristóteles afirma que Dios es acto puro y causa final?
  7. ¿Cómo explica Aristóteles el cambio de las cosas?
  8. Según Aristóteles, ¿por qué es propia de Dios la felicidad eterna?
  9. ¿Por qué la teoría de las Ideas de Platón es una especie de síntesis de las concepciones de Heráclito y Parménides, a pesar de que las mismas son opuestas entre si?
  10. Demuestre utilizando el método de reducción al absurdo cómo es posible, según Parménides,  que el ser se caracterice por ser _____________ y _____________ . (Opciones: inmóvil, finito, homogéneo, indivisible y eterno.
  11. Señale el arjé de cada filósofo presocrático y su clasificación según sea monista o pluralista.
  12. Explique cómo en el arjé propuesto por Anaximandro se muestra el principio de no-contradicción. Aclare primero en qué consiste dicho arjé y en qué consiste el principio de no-contradicción.
  13. ¿Cómo llega Aristóteles a postular la idea del Motor Inmovil? ¿En qué consiste?
  14. ¿En qué consiste la teoría hilemorfista propuesta por Aristóteles? ¿Qué pretende explicar con ella?
  15. ¿Cómo es posible argumentar que el Primer Motor, propuesto por Aristóteles, carezca de extensión?
  16. ¿Qué problemática respecto a la posibilidad del conocimiento plantea Heráclito? ¿Cómo se resuelve en términos de su teoría?
  17. Explique la concepción de sustancia para Aristóteles. ¿Qué pretende explicar con ella?
  18. Expliqué la concepción de Dios propuesta por Aristóteles. ¿Cómo llega a ella?
  19. De acuerdo con Aristóteles, qué implicaciones tiene el Motor Inmovil en la vida de los seres humanos.
  20. ¿Qué es una cosmovisión? ¿Qué importancia tienen las cosmovisiones en la ciencia? 

9.11.10

Cómo citar artículos y archivos de Internet y sitios web

La siguiente información acerca de cómo hacer una cita de artículos electrónicos tales como sitios web, archivos disponibles por FTP (Download, Upload y Server), o mensajes de E-mail, ilustra de manera clara y concisa, la forma de hacerlo.


Componentes basicos para realizar una cita de referencia de documentos:

Apellido del autor, Nombre del autor. "Titulo del documento" Titulo del trabajo completo (si es aplicable). Versión o nombre de archivo (si es aplicable). Fecha del documento o de su última actualización (si es diferente de la fecha de acceso). Protocolo y dirección, ruta de acceso o directorio (fecha de acceso)

A continuación algunos ejemplos de citas

Sitios WEB

Barretto, Margarita. "Paradigmas Actuales de la Museología" 03 junio, 1998. http://www.naya.org.ar/articulos/museologia01.htm (01 abril 1999)

Archivos disponibles por FTP

Vitry, Christian. "Sitios arqueológicos de alta montaña, un patrimonio amenazado". 1er Congreso Virtual de Antropología y Arqueología.Octubre 1998. ftp://ftp.naya.org.ar/congreso/ponencia3-9.txt (01 abril 1999)

Mensajes de E-mail

Cherobim, Mauro. "Re: (ANT-ARQ) Mesa Politicas sociales--Comentario a ponencia 2.2" mcherobim@sti.com.br (28 Oct 1998).

30.10.10

¿Aprender filosofía o aprender a filosofar? Reflexiones en torno a la naturaleza de la enseñanza de la filosofía

Edgar Bravo M.                                                                                                                                      El texto aborda la cuestión de la naturaleza de la enseñanza de la filosofía en tanto que problema filosófico. Para ello, parte de la distinción entre aprender filosofía o aprender a filosofar. En la medida en que se desarrolla esta cuestión, se plantean algunos rasgos que caracterizarían el quehacer filosófico y los textos filosóficos, destacando, el papel fundamental que juegan las preguntas filosóficas. Este ensayo pretende aportar ideas al debate sobre la cuestión de la enseñanza de la filosofía.    Texto completoPDF  

Palabras clave: educación, filosofar, filosofía, enseñanza, preguntas filosóficas. 
                                                                                                                                                      


24.9.10

Cómo escribir un texto filosófico en 7 pasos...

Por Edgar Bravo
Las pautas que se señalan en seguida orientan la escritura de un texto filosófico. Plantear un problema, mostrar sus posibles respuestas y explicitar nuestro punto vista justificado, son las partes que, bien articuladas, constituyen un buen texto filosófico. Si bien no existe una única manera de escribir un texto filosófico, si existen maneras que, bien atendidas, nos permiten comunicar de manera organizada y bien estructurada nuestro punto de vista sobre determinado tema o problema.
A este punto conviene aclarar la distinción entre escribir sobre filosofía y escribir filosóficamente. Escribir sobre filosofía no supone necesariamente escribir filosóficamente. Escribir un texto acerca de un filósofo o de tema filosófico no implica necesariamente que la naturaleza de este sea filosófica. Al revés. Puedo escribir un texto filosófico sin que ello implique citar a algún filósofo o hablar de temas propiamente filosóficos. En términos generales, podemos afirmar que las características que encontramos en los textos clásicos de la filosofía evidencian un carácter analítico, interpretativo, argumentativo, crítico y propositivo. Lo mismo aplica para la lectura; una cosa es leer sobre filosofía y otra leer filosóficamente. Sin ahondar más en la cuestión, el lector encuentra en lo que sigue las pautas que le permiten escribir filosóficamente.
I. Plantear un problema.
1. Explicitar. Para ello podemos partir de una tesis (‘la vida no tiene sentido’), un hecho (‘el aborto de una joven adolescente’), un problema (‘¿Cuáles son los límites del conocimiento?’), un concepto (‘¿en qué consiste la felicidad?’).[1]
2. Contextualizar. ¿En dónde nos vamos a situar para abordar el problema?, es decir, una vez explicitado el qué en el punto anterior, ahora se trata de situar al lector en el contexto desde el cual se va a plantear el tema a desarrollar, lo que implica precisar el cuándo, dónde, cómo y quién.
3. Justificar. Determinado sobre qué vamos a escribir, vamos a justificar la importancia del tema escogido, qué buscamos mostrar, qué nos aporta a nosotros o a otras personas, para qué vamos a pensar filosóficamente sobre él.
4. Analizar e interpretar. Se trata de identificar los términos o conceptos claves para mostrar sus diversos sentidos y la manera cómo se desarrollan entre sí dichos términos. Estas actividades nos van descubriendo la magnitud del problema, su riqueza y complejidad. De esta manera también nos permitirá acotar y limitar el sentido de nuestro escrito ya que iremos seleccionando aquellos que nos interesa desarrollar y descartar los demás. Dicho proceso se explicita en este punto, esto es, se señala no sólo los límites del problema, sino también qué no se va a considerar del mismo.
II. Posibles respuestas
5. Responder. En general, sobre cada tema existen diversas opciones de respuesta, más o menos establecidas, tesis a favor o en contra de un hecho o problema planteado (por ej. Respecto al hecho del aborto, se plantean dos opciones, ‘legalizar el derecho a abortar o no hacerlo’); tesis que reflejan un carácter optimista o pesimista frente a una situación (por ej. ‘es posible establecer unos límites al conocimiento o, lo contrario, no es posible’); diversas respuestas sobre un concepto (‘la felicidad es equivalente al placer’ o ‘la felicidad se refiere al bienestar material o espiritual’). Cada tesis necesariamente estará justificada, por lo menos, con un argumento relevante.
III. Nuestro punto de vista justificado
6. Asumir una posición. Aquí asumimos partido por un punto de vista concreto; y hacemos también las precisiones del caso, en el sentido de matizar nuestro punto de vista, pues podemos hacer algunas salvedades para aclara mejor nuestra posición.
7. Justificar nuestra posición. Lo que le da validez a nuestro punto de vista es la justificación que hacemos de él. Ninguna justificación es válida por el solo hecho de enunciarla; son los argumentos los que justifican nuestro punto de vista. En este punto, podemos también adelantarnos a las objeciones que nos pueden hacer y responderlas.


[1] SUAREZ DÍAS, Reinaldo, VILLAMIZAR LUNA, Constanza, El mundo de la filosofía, México: Trillas, 2002, p.59-60

1.8.10

Un poco de humor

Por esas cosas de la vida, difícilmente Dios podría cumplir con los requisitos mínimos, que exige la comunidad académica, para aspirar a dictar una cátedra en la Universidad. Veamos.

1) Sólo tiene una publicacion importante.
2) Está escrita en hebreo.
3) No tiene referencias.
4) Y además, hay quien duda que el fuese el autor.
5) Sí, es posible que crease el universo, pero no ha publicado los resultados.
6) Los científicos han tenido problemas para confirmar experimentalmente la creación.
7) Resulta complicado trabajar con él.

9.7.10

Y dejaron de escribir...

Por Augusto Monterroso

¿Por qué dejar de escribir? Quizá demasiado imbuidos de sí mismos, demasiado obsesionados con el oficio de escribir, algunos escritores se retiraron de la escritura y se dedicaron a otra cosa. Esto es lo que nos cuenta el escritor guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003), conocido, entre otras cosas, por sus cuentos cortos.

Un periodista local preguntaba por qué un escritor deja de escribir. Bueno, es una tentación diaria; pero no creo que nadie lo sepa, y tal vez ni él mismo. De cualquier manera me vinieron a la memoria, como siempre, los tres casos clásicos de gente que lo ha hecho: Shakespeare, cambiando el teatro por los negocios; Rossini, abandonando la ópera por la repostería y Rimbaud renunciando a la poesía para terminar en el tráfico de armas, tal vez el trueque más respetable de los tres y más afín con lo que se hacía antes (los poetas y los escritores en general se disparan unos a otros con lo que pueden: cuando las palabras no le bastaron, Verlaine le pegó un tiro a Rimbaud). Hay que añadir que los tres dejaron su arte en pleno éxito y que en todo caso para ellos eso significaba una liberación. Lo imposible es tener claro si abandonar este oficio [...] significa una derrota o una victoria sobre sí mismo.