Por Edgar Bravo M.
A pesar de haber compartido en buena parte la misma época y de compartir las mismas ideas respecto a la posibilidad de acceder al conocimiento y sobre la justica, Sócrates y Platón, tienen también diferencias. Una de ellas, que resulta esencial para comprender el lugar desde dónde construyen su pensamiento es el horizonte político. Mientras Sócrates vivió en y para la Atenas del siglo V a.C., su discípulo Platón, como lo evidencia en la República, proyecto su pensamiento hacia el futuro. Este artículo aborda esa diferencia.
Sócrates no escribió nada. Lo que sabemos de él lo
conocemos, principalmente, a través de la obra de Platón, su discípulo. Sin
embargo, Platón hizo también de Sócrates el protagonista de los Diálogos en
los que expone sus propias ideas. Resulta pues necesario distinguir entre el
Sócrates histórico y el Sócrates platónico, es decir, Platón propiamente.
Como ya lo dijimos, en ambos casos, quien escribe es Platón.[1] Sin
entrar en muchos detalles, hay cierto acuerdo entre los especialistas en
clasificar la obra de Platón en 4 periodos, cada una reflejada en un grupo de
diálogos: los diálogos de juventud, que serían los que corresponden al Sócrates
histórico. Luego, están los llamados diálogos de transición, cuando Platón
comienza a construir su propia teoría a partir de un desarrollo de las ideas
socráticas. Luego vienen los del periodo de madurez y finalmente los de su
época de la vejez.[2] Platón
fue un escritor prolífico. Sabemos de más de 30 diálogos que se han conservado.
Nunca dejó de trabajar sobre sus propias ideas: en tal diálogo profundiza sobre
un problema específico, en tal otro plantea una teoría que, a la vez, es
reformulada en diálogos posteriores. Todos ellos comparten al menos tres
características: la primera, que el protagonista infaltable es Sócrates;[3] la
segunda, que de una u otra manera, sus obras dejan entrever, sino de manera
explícita, una preocupación por la política, y la tercera, que son una fuente
permanente de problemas, de preguntas abiertas. De esta última característica,
viene la afirmación de Withehead” (1956: 67), quizás un poco exagerada, según
la cual la tradición de la filosofía occidental no es más que “una serie de notas
marginales a Platón”; sin duda, se refiere a la riqueza de ideas y problemas de
la obra del filósofo griego.
Conviene la clasificación anterior para los efectos de este ensayo. Como el
título lo indica, se trata de mostrar el horizonte hacia donde mira cada uno,
Sócrates y Platón, cuando discuten y desarrollan sus ideas. Se trata de
evidenciar el horizonte político y de paso, el horizonte formativo, que aquel
implica como propuesta. El objetivo es mostrar cómo, a pesar de la cercanía
entre Sócrates y Platón, el horizonte político de cada uno es diferente.
Esperamos que tales distinciones contribuyan a aclarar las diferencias entre
Sócrates y Platón.
Muchas gracias por la informacion relacionada con Sócrates. saludos
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