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20.6.25

La Paradoja de Protágoras

 

Edgar Bravo M.

En la antigua Grecia, el sofista Protágoras se convirtió en símbolo del poder de la palabra y la razón. Su célebre disputa con su alumno Euatlo no solo fue un caso curioso de contrato y justicia, sino también una lección sobre la naturaleza de la argumentación. Protágoras había enseñado a Euatlo a defender causas en los tribunales, con el acuerdo de que el pago final se haría cuando el discípulo ganara su primer juicio. Sin embargo, cuando Euatlo evitó litigar, el maestro lo demandó, y ambos construyeron razonamientos tan sólidos como opuestos. Este episodio revela cómo la argumentación puede ser un campo de tensión entre la lógica, la justicia y la interpretación. Más allá de quién tenga razón, la paradoja invita a reflexionar sobre el propósito de argumentar: ¿se trata de ganar una discusión, de convencer al otro, o de buscar lo más justo y verdadero?

El sofista Protágoras hizo un trato con su alumno Euatlo: él pagaría la segunda parte de sus estudios solo cuando ganara su primer caso en los tribunales. Pero Euatlo, en lugar de litigar, se dedicó al comercio. Cansado de esperar, Protágoras lo demandó, y allí comenzó el juego de razones:

  • Euatlo dijo: Si Protágoras gana, yo no habré ganado ningún caso, así que no te debo pagar. Si yo gano, la sentencia me libera de pagar. Por lo tanto, tampoco tengo porqué pagarte. 

  • Protágoras respondió: Si gano, la sentencia te obliga a pagar. Si tú ganas, ya habrás ganado tu primer caso y, según el acuerdo, tendrás que pagarme. En ambos casos, me tienes que pagar.


La paradoja de Protágoras y Euatlo sigue siendo un espejo de nuestros propios dilemas argumentativos: ¿defendemos lo que creemos justo o lo que nos conviene? En este juego de razones, ambos tienen lógica, pero la justicia parece escapar entre las palabras.

El caso nos recuerda que argumentar no es solo ganar, sino comprender el sentido de lo que defendemos. Cada razonamiento revela una forma de ver el mundo: Protágoras busca coherencia contractual; Euatlo, coherencia judicial. Y entre ambos, el juez —como nosotros— debe decidir qué principio prevalece.

Quizás la verdadera enseñanza esté en reconocer que la argumentación es una búsqueda compartida, donde la victoria no se mide por el silencio del otro, sino por la claridad que surge del diálogo.

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3.2.21

Síntesis del Hipias Mayor de Platón

Edgar Bravo M

En este diálogo se indaga por la belleza. Es decir, “por aquello que, bello en sí mismo, añadido a cualquier otra cosa – piedra, madera, hombre, dios, una acción o un conocimiento cualquiera – hace que esta sea bella (292 c-d). Las definiciones propuestas por Hipias resultan inválidas frente a los argumentos de Sócrates. Es así, por lo que no se puede afirmar, al menos en este diálogo, que la belleza se defina cono lo que es adecuado a cada cosa, o como lo que está en las cosas en razón de su utilidad. Tampoco podemos aceptar su identificación con el bien, ni con lo agradable. Así, entonces, lo único que resulta cierto en este diálogo es el proverbio que dice que “lo bello es difícil” (304 e).                           Seguir leyendo: PDF   Palabras clave: belleza, sofistas.

 

10.3.15

Breve panorama de la Filosofía Griega desde Homero hasta Sócrates y los sofistas

Edgar Bravo M. 

El paso del mito al logos. Se denomina así al surgimiento de la filosofía occidental en la Grecia antigua. La mitología durnate los siglos VIII y VII a.C., representada en los poetas como Homero en la Ilíada y la Odisea, y en Hesíodo, con la Teogonía, muestran una cosmovisión del mundo en un lenguaje mitológico, religioso, propio de una sociedad aristocrática constituida por reinos; en el siglo VI a.C., tales explicaciones parecían no satisfacer la nueva realidad política de la polis (ciudad-Estado). Era necesaria una explicación del universo más acorde con el universo de la polis centrado en la democracia.  Para seguir leyendo: PDF


16.8.13

Sobre el relativismo moral

Protágoras de Abdera

En este fragmento el sofista Protágoras, en el siglo V a.C., en Grecia plantea en los llamados discursos dobles su posición respecto al origen de las normas morales: ¿lo bueno y lo malo son algo relativo y distinto según las circunstancias y las personas o, por el contrario, se refieren a algo objetivo?

Dos clases de discursos se hacen en Grecia por los filósofos en torno al bien y al mal. En efecto, unos afirman que uno es el bien, otro es el mal, y otros afirman que es la misma cosa y que ésta sería pra unos bien, para otros mal e incluso, para un mismo hombre, ora es bien, ora es mal. Yo, por mi parte, me sumo a estos últimos.

El mismo discurso se hace sobre lo bello y lo feo. Creo que si se mandara a todos los hombres reunir en un montón las cosas que cada uno de ellos considera feas y después viceversa, no sería dejada ni una, sino que entre todos las tomarían todas, porque no todos creen en las mismas cosas. 

Nada es absolutamente bello, ni absolutamente feo, ni bueno ni malo, sino que, tomando ciertas cosas, las hace feas y cambiándose, bellas.


 

5.10.09

Encuentros con los Clásicos: Filóstrato


Por Filóstrato
El sofista Flavio Filóstrato (170-249), autor de la Vidas de los sofistas y de la Vida de Apolonio de Tiana.
"Pues los dioses perciben los hechos futuros; los hombres, los ya ocurridos; los sabios, los que se aproximan".
Filóstrato,Vida de Apolonio de Tiana, VIII, 7