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8.2.25

Educación Superior y condición humana


Por Edgar Bravo M. [1] 

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Este ensayo analiza los retos de la educación superior en el proceso formativo, destacando la necesidad del estudio de la condición humana desde un enfoque complejo que incluya lo racional, lo afectivo, lo social y lo espiritual, más allá de satisfacer únicamente las demandas del mercado laboral. Se propone que una educación integradora, que no descuide lo afectivo, contribuye al desarrollo de la autonomía, concebido este como uno de los fines centrales de la educación. 

La educación superior enfrenta hoy en día un desafío profundo y complejo. Los fines principales de la educación deben ser la autonomía intelectual y moral, el desarrollo de las capacidades y la preparación para afrontar las demandas de la vida profesional y laboral. Esto implica formar individuos capaces de tomar decisiones informadas y responsables, de pensar por sí mismos, de comprender y gestionar sus emociones, y de interactuar de manera empática y respetuosa con los demás. 

6.3.24

¿Cómo hacer una búsqueda académica en Internet?

 

Edgar Bravo

En la era digital, buscar información académica exige más que escribir palabras sueltas en un buscador. Los operadores booleanos son herramientas clave para afinar resultados y encontrar exactamente lo que necesitamos. Con ellos, podemos combinar, excluir o precisar términos, logrando búsquedas más rigurosas y útiles para la investigación. Aplicados al campo de la argumentación y la retórica, estos operadores permiten localizar textos que relacionen conceptos, comparen enfoques o eliminen distracciones. Así, el investigador no solo ahorra tiempo, sino que también gana en claridad y pertinencia.

Veamos los operadores booleanos:

AND exige la presencia de ambos términos.

OR permite cualquiera de los términos.

NOT excluye lo que no quieres encontrar.

Frase exacta asegura precisión.

* Comodín que amplía resultados con variaciones de una raíz.

(   ) Paréntesis organizan categorías distintas para combinarlas con otros conceptos.


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29.11.11


Guía para la elaboración de un comentario de textos
Por Edgar Bravo

Leer, escribir y dialogar desde la filosofía constituyen la vía regia y quizá más expedita para aprender a pensar. En el caso del comentario de textos, uno de los ejercicios más propios de la actividad filosófica,  se pone en juego de manera excepcional el proceso de lecto-escritura. Ya no se trata solo de leer textos filosóficos o de escribirlos sino de aunar, a un mismo tiempo, el acto de escribir y de leer. Literalmente, aprendemos a leer escribiendo y a escribir, leyendo. Aún más, implica también un diálogo con el autor y, a su vez, con nosotros mismos. El comentario de textos resulta, pues, intelectualmente exigente y pedagógicamente formativo. Habrá que mencionar también que comentar un texto significa actualizarlo, mostrar su pertinencia, justificar su importancia y su fuerza por el reto que a nosotros, sus lectores, nos exige. Es posible distinguir tres momentos en la elaboración del comentario de textos: la contextualización, la interpretación del mismo y la valoración crítica del lector-escritor. En seguida se caracteriza cada uno.
  I.    Contextualización: el autor y su época
Aunque más allá de sus circunstancias particulares, el pensamiento y obra de los filósofos trascienden su época, no hay que olvidar que todo pensador es hijo de su tiempo, que sus ideas surgieron en un contexto determinado, con unas motivaciones y preocupaciones específicas y, ante todo, con unos presupuestos e ideas, no siempre conscientes, propias de su época. De ahí que para lograr una adecuada comprensión de un texto filosófico sea menester ubicarlo en el contexto social, histórico, político, cultural, etc. en el que surgió. Si dejamos  de lado el contexto, corremos el riesgo de ‘hacerle decir’ a nuestro filósofo cosas que no ha dicho y tergiversar sus ideas. Aun si al interpretar un texto, optamos por hacerlo desde nuestra perspectiva y contexto, no debemos dejarlo a la ‘libre interpretación’ so riesgo de desdibujar completamente su sentido. Así, pues, la contextualización es el primer paso hacia la comprensión de un texto.  Las siguientes cuestiones apuntan a este propósito.
  •        ¿Cuál es la época histórica del autor (datos básicos)?
  •       ¿A qué periodo y momento de la filosofía pertenece el autor?
  •       ¿En qué escuela se inscribe?
  •   ¿Qué influencias importantes de otros filósofos o escuelas de pensamiento determinaron su filosofía? ¿Qué datos biográficos son relevantes para entender su obra?
  •   ¿Qué hechos sociales, culturales, políticos y económicos son pertinentes para contextualizar su filosofía? ¿Qué otros aspectos considero necesarios para contextualizar el texto?
  •        Datos bibliográficos del texto (año original y demás datos de actualidad)
  •       ¿Qué obra o a qué obra pertenece el texto a analizar?
  •       ¿Qué lugar ocupa el texto a analizar en el conjunto de la obra del filósofo?
 II.     Análisis e interpretación del texto
Se trata de mostrar lo que el texto quiere decir. Para ello es necesario hacer un análisis del mismo, esto es, descomponer el texto en sus partes fundamentales, con el fin de identificar su estructura,  los conceptos (lo que denotan y connotan) que lo articulan. Así mismo, en aras de la rigurosidad, las interpretaciones y análisis deben acompañarse de las citas textuales a las cuales se refieren. Finalmente, habrá que hacer una síntesis que recoja, en pocas palabras, lo esencial del texto.  Al realizar el análisis tenga en cuenta, además, las siguientes cuestiones.
  •       ¿Cuál es el tema principal del texto?
  •       ¿Cuáles son los temas secundarios que aborda el texto?
  •       ¿Cuál(es) es la(s) tesis principal(es) del texto?
  •    ¿Qué hace el autor en los distintos momentos que estructuran el texto? ¿analiza, interpreta, argumenta, cuestiona al lector, se cuestiona a sí mismo, expone su punto de vista, plantea un problema, hace una crítica, defiende o ataca una tesis, da ejemplos, propone soluciones, compara, etc.?
  •       ¿Cuáles son los conceptos principales que articulan el texto?
  •       ¿Qué tipo de texto es? ¿cuál es su tipología textual?
  •      ¿Cómo defiende el autor su planteamiento central?
  •      ¿Cómo argumenta el autor? ¿con qué argumentos y de qué tipo son?
  •       ¿Qué es lo que en últimas quiere decir o proponer el autor?
  •      ¿Cómo puedo sintetizar en mis propias palabras lo esencial del texto?
  •       Otras consideraciones que considere pertinentes.
 III.   Apreciación crítica
Una vez identificada su estructura y aclarados los conceptos, es decir, de haber penetrado el sentido profundo del texto, conviene tomar distancia del mismo con el propósito de hacer un juicio crítico del mismo. Se trata de exponer nuestro punto de vista argumentado sobre el texto. La crítica pretende enriquecer el texto mostrando aquello que no siempre resulta evidente en el texto, mostrar su complejidad, sus tensiones, sus posibilidades que nos permita inferir, leer ‘entre líneas’, examinar su coherencia interna (intratextual) y externa, es decir, con el resto de su obra y escuela a la cual pertenece (coherencia intertextual). También se trata de hacer visibles sus limitaciones, lo que no logra resolver. De igual manera su influencia posterior, sus fortalezas y debilidades, lo que nos ha impresionado, su influencia posterior. En fin, se trata de ‘conversar’ de manera crítica con el autor para mostrar lo que pensamos después de haberlo estudiado. Las siguientes cuestiones apuntan en ese sentido:
  •            ¿Qué aspectos o tesis son las más relevantes del texto? ¿por qué?
  •             ¿Qué apartes del texto voy a citar por su importancia? ¿en qué son importantes?
  •            ¿Qué me ha aportado el tema? ¿qué me ha impresionado? ¿Por qué?
  •          ¿Qué dificultades plantea el análisis y la interpretación del texto? ¿Cómo evalúo sus argumentos?
  •             ¿Cuál es el propósito del autor del texto y hasta dónde logra realizarlo?
  •       ¿Cuál es la mayor fortaleza del texto? ¿sus tesis, sus argumentos, su manera de argumentar, su estilo, etc.?
  •            ¿En qué estoy de acuerdo con el texto? ¿en qué no? ¿Por qué?
  •            Otros aspectos que considere pertinentes.
IV.            Bibliografía consultada.
Principal. Se refiere a las fuentes o textos escritos por el autor del texto que se comenta.
Secundaría: es la bibliografía complementaria consultada para comprender el texto.
La bibliografía debe contener todos los datos pertinentes.

10.10.09

Cómo elaborar un mapa conceptual en 10 pasos. Incluye criterios de evaluación

Edgar Bravo M.  
Las pautas para la elaboración de mapa conceptuales muestran de manera simplificada procedimientos más efectivos para elaborar un mapa conceptual. Los criterios de evaluación, por su parte, se centran en los aspectos más relevantes que permiten determinar la calidad de los MC.

    1. Haber logrado un acercamiento comprensivo de la temática o el texto sobre el que se va a realizar el mapa conceptual.

    2. Elaborar una lista de los posibles términos del MC. En esta primera lista no hay que descartar ningún término que, en principio, pueda ‘clasificar’ para elaborar el MC. Es un error frecuente parar cuando se tiene cierto número de términos, sin haber considerado todos los que corresponden al texto o tema en cuestión; de esta manera podría dejarse por fuera algunos conceptos clave.

3. Seleccionar los términos que van a ir en el MC. Es conveniente hacer una lista previa de los conceptos. El número de los mismos depende de cada texto o tema a considerar. Recargar el mapa de muchos términos, puede hacerlo prácticamente inmanejable. Por ejemplo, 30 o más dificulta su construcción. Entre 10 y 20 términos, es mucho más manejable. Estas cifras deben tomarse no más como una guía. Más de 30 términos hacen prácticamente inmanejable el MC. Entre 20 y 30 términos, implica mayor grado de complejidad por la cantidad de relaciones que hay que establecer. Entre 10 y 20 términos, el MC es mucho más manejable. Hay que tener en cuenta que las cifras sirven de guía para ‘medir’ la complejidad del mapa, por tanto, no determinan de manera concluyente el grado de complejidad del MC.

Para acceder al texto completo: aquí

Temas relacionados: 

Los mapas conceptuales como herramienta de aprendizaje para el desarrollo de las competencias de análisis, argumentación e interpretación.

18.11.23

El Chat GPT y el riesgo de renunciar al pensamiento

Por Edgar Bravo M.

La emergencia de nuevas tecnologías de la Inteligencia Artificial como el ChatGPT evidencia, por un lado, sus enormes beneficios, pero, por otro, plantea interrogantes relacionados con la manera en que puede afectar nuestra capacidad de pensar. ¿Estamos ante el riesgo de renunciar al pensamiento en aras de la comodidad? ¿Es preferible con estas tecnologías renunciar a la responsabilidad que implica pensar? No es la primera vez que, ante el surgimiento de nuevas tecnologías, se planteen diversos interrogantes sobre sus posibles efectos no esperados. Este ensayo indaga sobre tales aspectos e intenta mostrar los posibles efectos de renunciar al pensamiento crítico en aras de la comodidad. 

15.9.14

Lenguaje y realidad

Por Edgar Bravo
¿De qué hablan las palabras? La respuesta más inmediata diría que las palabras hablan del mundo y de nosotros que somos parte de él, y por supuesto de los objetos; es decir, las palabras hablan de las cosas que son, de lo posible. Piense usted en varios ejemplos…  Pero ¿y qué pasa con lo imposible? ¿Pueden hablar las palabras de lo que no es? ¿Es posible esa experiencia?

Cuando nacemos nos enfrentamos a un mundo que ya está dado. Aunque estamos en él, aún no nos pertenece. Será a través del lenguaje que nos apropiamos del mundo. Aparece la necesidad de nombrar las cosas. Lo que podemos nombrar de alguna manera nos pertenece porque comienza a formar parte de nuestro mundo. Es. Así que nuestras experiencias del mundo están mediadas por el lenguaje. El lenguaje, las palabras, van configurando el sentido del mundo. A través del lenguaje pensamos el mundo y en quiénes somos. ¿Podemos ser sin lenguaje? ¿Podemos comprender verdaderamente el mundo sin el lenguaje? ¿Podemos pensarnos de otro modo que no sea a través del lenguaje?

11.2.26

Ejercicios de escritura según diversas tipologías textuales


Por Edgar Bravo M.
Se propone una serie de ejercicios de escritura (poco convencionales), basados en diversas tipologías textuales, para la producción escrita, gráfica o audiovisual de temáticas filosóficas o similares.

Si bien la escritura de un ensayo es, por excelencia, la tipología textual más utilizada en filosofía y en muchas otras disciplinas; no es, sin embargo, la única. Al respecto, por ejemplo, son famosas, las cartas de Epicuro, Séneca o Voltaire; o los diálogos de Platón; o las cartas de Descartes o Freud. Qué decir de los monólogos o soliloquios de san Agustín, de las meditaciones de Descartes, los aforismos de Nietzsche o los cuentos filosóficos de Voltaire.

De una u otra manera, las distintas tipologías textuales arriba señaladas y otras que a continuación se proponen, encuentran su legitimidad en la medida en que logren comunicar aquello que se proponen: defender o atacar una tesis, mostrar una teoría, aclarar un concepto, criticar una posición o tesis, entre otras. Lo anterior con el ingrediente adicional de que las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) posibilitan la elaboración de videos, fotomontaje, fotografías, etc. Esto, sin menospreciar el dibujo, la caricatura, la pintura, el afiche, como medios de expresión. Cualquiera de los anteriores supone, un trabajo previo de comprensión mediado por el análisis, la interpretación, la argumentación y/o la crítica.

Una vez teniendo el qué, el contenido, el cómo puede variar teniendo en cuenta las inquietudes, intereses, aptitudes, necesidades y propósitos de los estudiantes. Lo cual, sin duda, enriquece el trabajo filosófico, en la medida en que se apela al arte, a la creatividad, a la lúdica, a lo literario, en fin, a la dimensión estética, lo que evidentemente estimula el proceso de aprendizaje y el gusto por el trabajo intelectual.

En este sentido, se proponen a continuación algunas “ideas” o ejercicios de escritura que amplían el espectro de posibilidades para la elaboración de trabajos filosóficos o afines a través de diversas tipologías textuales. Algunas de estos ejercicios son, o bien tomados o inspirados, en el texto de Felipe Montes, Taller de escritura. He llevado a la práctica, la sugerencia del autor cuando invita al lector “elaborar una lista de ejercicios propios para uso personal o para cualquier grupo con fines literarios”.

He aquí una primera serie de ejercicios propuesta sobre diversas tipologías textuales. En el caso específico de los mismos, he tomado como referencia un tema de la filosofía clásica moderna como es de las teorías del contrato social en Hobbes, Rousseau, Locke y los anarquistas. El lector tendrá a bien tomar los ejercicios que a bien tenga o, como se sugiere arriba inventar, a su vez, los propios.

1. Realice una entrevista a Hobbes sobre el Estado de Derecho en Colombia.

2. Dibuje una tertulia entre Hobbes, Rousseau y Locke. Variante: hacer un fotomontaje con phothoshop.

3. Escriba un diálogo entre Locke, Hobbes y Dios.

4. Realice un monólogo sobre uno de estos filósofos: Hobbes, Rousseau y Locke, en el que critiquen la concepción del ser humano de otro de ellos.

5. Escriba una carta suya a un filósofo.

6. Escriba una carta de Locke a Rousseau sobre la propiedad privada.

7. Escriba un diario que narre la vida de una persona en el estado de naturaleza de Locke durante una semana.

8. Describa el estado de naturaleza de Russeau sin repetir ninguna palabra.

9. Narre una cita a ciegas de Rousseau con una mujer.

10. Escriba cuatro trabalenguas, uno por cada autor estudiado, en el que se describa el estado de naturaleza.

11. Escriba un himno a la anarquía

12. Describa el carácter de cuatro hermanos llamados Hobbes, Rousseau, Locke y Kropotkin.

13. Describa el carácter de un gato llamado Anarkos.

14. Imaginase a un filósofo durmiendo y narre como ese sueño se va convirtiendo en una pesadilla.

15. Realice la publicidad de una bebida refrescante con las características de la concepción de Hobbes sobre la naturaleza humana en el estado de naturaleza.

10.3.15

Breve panorama de la Filosofía Griega desde Homero hasta Sócrates y los sofistas

Edgar Bravo M. 

El paso del mito al logos. Se denomina así al surgimiento de la filosofía occidental en la Grecia antigua. La mitología durnate los siglos VIII y VII a.C., representada en los poetas como Homero en la Ilíada y la Odisea, y en Hesíodo, con la Teogonía, muestran una cosmovisión del mundo en un lenguaje mitológico, religioso, propio de una sociedad aristocrática constituida por reinos; en el siglo VI a.C., tales explicaciones parecían no satisfacer la nueva realidad política de la polis (ciudad-Estado). Era necesaria una explicación del universo más acorde con el universo de la polis centrado en la democracia.  Para seguir leyendo: PDF


21.9.21

Guía de lectura de la 'Apología de Sócrates', de Platón

Edgar Bravo M

La Apología de Sócrates, escrita Platón narra el juicio y la condena de su maestro. La obra es un monólogo puesto en boca de Sócrates, en el que narra, en primera persona, cómo fue el juicio y su defensa en el mismo. Las preguntas propuestas orientan la lectura en aras de una mejor comprensión. Se han agrupado apuntando a distintos aspectos y niveles de comprensión.

Preguntas de comprensión general:

     1.    Investigue cómo funcionan los juicios en la Atenas en la época clásica. Esto le ayudará a entender la dinámica del juicio.

      2.      ¿En qué partes se estructura la Apología y cuál es el hilo conductor?

 


Preguntas para la comprensión de aspectos puntuales:

1.        ¿Quiénes acusan a Sócrates? ¿En qué consisten las acusaciones y cuáles son los argumentos?

2.      ¿Cómo se defiende Sócrates de las acusaciones? ¿Cuáles son sus argumentos?

3.      ¿A qué se refiere Sócrates al afirmar: ‘Solo sé que nada sé’? ¿Cómo podría aplicarse esa afirmación en un contexto educativo?

4.      ¿Qué plantea Sócrates con la sentencia délfica ‘Conócete a ti mismo’? ¿Cómo es posible y con qué fin habría que ‘conocerse a sí mismo?

 

Para acceder a la guía completa: aquí.


Temas relacionados:

Síntesis de la Apología de Sócrates de Platón

La cuestión socrática: ¿Qué sabemos realmente acerca del pensamiento de Sócrates?

10.12.19

La pregunta por el tiempo en san Agustín de Hipona

Edgar Bravo M.

                                       

¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo al que me pregunta, no lo sé.                                                                                                                                            San Agustín, Confesiones

 

 

Introducción

 

Estamos tan familiarizados con la idea del tiempo que aparentemente parece obvio dar una definición; sin embargo, como dice san Agustín, en el siglo IV, al tratar de hacerlo nos encontramos con que es una noción escurridiza, difícil de precisar en palabras.

 

Todas las sociedades tienen una manera de percibir el tiempo. En el occidente cristiano la idea del tiempo está ligada al problema de la creación del mundo. Dos son los tiempos, uno para referirnos a Dios, la eternidad y, otro a los mortales, que es lo que propiamente llamamos el tiempo. A su vez, la idea judeo-cristiana de la creación contrasta con la concepción griega del mundo como algo eterno.      Seguir leyendo: PDF      



3.4.15

Guía para el análisis de una película

Por Edgar Bravo M.
Más allá del entretenimiento, el análisis de una película nos permite desentrañar la estructura de la misma para enriquecer nuestra comprensión de la misma

Existen diversas maneras de analizar una película dependiendo de varios factores tales como el marco conceptual adoptado, la metodología propuesta para su análisis; la producción, financiamiento o los medios técnicos con que se realiza; los valores artísticos, los elementos visuales como la fotografía y el ambiente, los sonoros relacionados con la música, los diálogos y los ruidos; la organización de los planos, el uso de cámaras, el montaje, el público al que va dirigida la película, el mensaje que quiere trasmitirá y su sentido ideológico, entre muchos otros.

8.6.09

Descartes: la reconstrucción del mundo.


Por Edgar Bravo

Tercer momento: la reconstrucción del mundo.

Con el descubrimiento de un nuevo principio filosófico “pienso luego existo”, Descartes ha puesto el centro del mundo en el sujeto humano, en su parte racional, en el “yo pienso”. El fundamento en el yo racional marca una diferencia radical con el mundo medieval cuya fuente de realidad es Dios, ser trascendente, por fuera del mundo pero creador de este y, por ende, de su creatura, su criatura preferida, el ser humano. A partir del Renacimiento (siglo XV) la reivindicación del humanismo ha comenzado la emancipación del ser humano; con Descartes (siglo XVII) ese lugar encuentra su justificación filosófica. El sujeto cartesiano se convierte en el eje sobre el cual se ira tejiendo una nueva relación entre el hombre, la naturaleza y Dios.

Una vez instaurada la certeza del cogito, Descartes volverá a recuperar el mundo. El mismo que había sido puesto en duda con los tres argumentos cartesianos (los sentidos, el sueño y el dios engañador). En este orden de ideas, reivindica primero la existencia de Dios, a partir de la idea de perfección; en segundo lugar y derivada de la primera, la existencia del mundo. Tomando las previsiones necesarias, el mundo es fiable, no existe ningún dios engañador.

La confianza en el sujeto moderno, en la razón humana, no sólo pertenece al campo de la ciencia sino que también se extiende a la política, la religión y la economía. En todos estos el ejercicio de la razón científica marca el derrotero de la nueva época: la modernidad.

Descartes, el mecanicismo y el antropocentrismo.

A partir del Renacimiento, la revolución copernicana y los avances de la nueva ciencia, la imagen del mundo cambiará radicalmente. Si durante la Antigüedad Griega el universo se consideraba eterno y, al mismo tiempo se representa como un organismo, durante la Edad Media, aparece la idea de la creación del mundo a partir de la nada (creación ex nihilo). La representación del mundo como un organismo implica la idea de que el universo actúa bajo los designios casi siempre inescrutables del Creador o bajo su voluntad propia. A partir de la revolución científica que da inicio al mundo moderno, este modelo deja de ser el dominante, para dar paso a la representación del mundo como una máquina.

La imagen moderna del universo desmitifica la idea del universo organismo para convertir su representación más acorde con el modelo de una máquina, de un reloj cuyo funcionamiento obedece estrictamente a las leyes físico-matemáticas. La imagen del mundo como un gran organismo que se mueve por sí mismo o según los designios inescrutables del Creador, cede ante las leyes de Newton que explican el comportamiento del mundo como resultado de las mismas. El universo máquina se comprende a través de la razón físico-matemática. Se instaura entonces la concepción mecánica del universo. La nueva imagen del universo representado como una máquina, como un reloj, promueve la imagen de un Dios deísta, creador, el gran relojero que, una vez creada la máquina no interviene en ella pues no lo necesita; la misma, opera bajo las leyes físico-matemáticas. Es un dios que se parece cada vez menos al dios de la Revelación, es decir, de la Biblia. Ser creador, trascendente y distante del mundo.

Recogiendo lo planteado hasta ahora, Descartes reconoce tres objetos de investigación: el ser humano, el mundo y Dios. También reconoce la existencia de dos sustancias, la extensa, que corresponde a todos los seres que poseen cuerpo, todos, sin excepción, incluyendo al hombre, en tanto cuerpo, actúan como máquinas; y la sustancia pensante, propia del ser racional del hombre y de Dios. Esta concepción mecanicista del universo no sólo desmitificó la naturaleza como ser vivo, sino que al hacerlo, relega la naturaleza y a todos los seres que la componen a un mero instrumento del sujeto racional. En este orden de ideas, el universo mecánico no es un ser vivo y, por ende, tampoco se reconoce en él ni en los seres que lo componen, en tanto sustancias extensas, ninguna dimensión moral pues esta, cuando existe sólo se aplica a los seres vivos. Instrumentalizar el universo no es un problema moral.

El mecanicismo y el sujeto racional cartesianos fundamentan la concepción antropocentrista moderna la cual sostiene que la naturaleza pertenece y está al servicio del ser humano. Según la concepción antropocentrista el único criterio para cuidar la naturaleza es el cálculo racional del beneficio de la especie humana. No existe ninguna obligación moral con los demás seres de la naturaleza. Esta concepción mecanicista, junto con el individualismo derivado del yo racional y el desarrollo del sistema capitalista tienen una alta dosis de responsabilidad en el momento de evaluar la crisis ambiental del planeta.

Opuesto al antropocentrismo, la concepción biocentrista sostiene que los seres humanos pertenecemos a la naturaleza y, por tanto, debemos respetarla, incluyendo a los demás seres vivos que la habitan con nosotros. Se reconoce el valor moral de los demás seres al considerar el planeta como un ser vivo. El biocentrismo no supone la no utilización de los demás seres sino la no utilización indiscriminada e irrespetuosa de la naturaleza, como la que se hace, por ejemplo, solamente con fines económicos. La justificación del pensamiento biocentrista es propia del pensamiento griego, en particular, de los filósofos presocráticos, también llamados filósofos de la naturaleza, como también en las comunidades nativas de Norteamérica (Lakotas) o en las comunidades indígenas y las comunidades afro que pueblan nuestro territorio colombiano. La concepción antropocentrista junto con la biocentrista constituyen las dos concepciones ético-filosóficas que sustentan la relación del ser humano con la naturaleza.

Con Descartes, la modernidad queda instaurada, él representa la fundamentación filosófica que hace posible la construcción del proyecto de la modernidad no sólo en ciencia, sino como eje problemático toda teoría moderna del conocimiento.

Textos para el análisis:

Texto 1:

“[La naturaleza] es como un fino reloj, […] donde todas las cosas fueron tan hábilmente concebidas que la maquinaria, puesta una vez en movimiento, todas las cosas proceden de acuerdo con el primer designio del artífice, y los movimientos de las estatuillas , que a tales horas desempeñan estas o aquellas cosas, no requieren como los de los títeres, la peculiar interposicióndel artífice, o de un agente inteligente empleado por él, sino que desempeñan sus funciones en ocasiones particulares, por virtud de la disposición general y primitiva de toda la maquinaria.”

Robert Boyle (1627-1691), científico inglés, defensor de los métodos científicos y uno de los fundadores de la química moderna.

Preguntas para el análisis.

1. Señale la idea principal que articula el texto.

2. ¿A qué se refiere el texto con el término Artífice?

Texto 2:

“La filosofía está escrita en este gran libro, el Universo, que permanece continuamente abierto ante nuestra mirada. Pero el libro no puede comprenderse a menos que aprendamos antes a entender el idioma y leer las letras de que está compuesto. Está escrito en el idioma de las matemáticas, y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es humanamente imposible entender una sola palabra; sin estas deambulamos como en un negro laberinto.”

Galielo Galilei (1564-1642). Entre otros aportes Galileo se destaca por proponer conceptos como el de la inercia, conceptos de cinemáticas y el uso del telescopio. Por sus ideas en defensa del heliocentrismo fue llevado al Tribunal de la Inquisición.

Preguntas para el análisis

1. Señale la idea principal que articula el texto.

2. Explique el contexto en el cual dicha idea se expresa.

3. ¿Está de acuerdo o no con la idea principal? ¿Por qué?