26 de marzo de 2016

¿Cómo vivir en tiempos posmodernos?

Por Edgar Bravo
Más allá del debate entre modernidad y posmodernidad, el texto expone algunas ideas para contextualizar y aclarar eso que se ha dado en llamar posmodernidad. Dejamos para otro momento el planteamiento de los problemas que la misma suscita así como el debate señalado.

La Modernidad murió en Auschwitz
Lyotard

La posmodernidad es la incredulidad ante los grandes relatos
Lyotard

Hay muchos hechos contingentes que definen el futuro. Diez días
antes de la Segunda Guerra Mundial nadie pensaba que iba a haber
una guerra mundial. Un año antes del colapso de la Unión Soviética
nadie pensaba que iba a pasar. Fueron cosas imprevisibles. 
Agnes Heller

No creo que haya una tendencia de progreso o de regresión en la historia.
No estamos ni mejor ni peor que nuestros antepasados sino  en un lugar diferente.
Lo más interesante está en entender la especificidad y la particularidad de
nuestra edad o época. Y sólo lo podemos  hacer para mejorar la vida humana
en el tiempo presente.
Agnes Heller

La posmodernidad tendrá como eje la condición de descentrar la modernidad
David Lyon

Desde la última mitad del siglo XX y lo que va corrido de este, el mundo se ha transformado de manera inusitada. Ha sido el fin de los grandes relatos que desde una visión ideológica y totalizadora de la historia crearon el proyecto de la modernidad. Como toda ideología cada relato pretende dar una visión verdadera de la realidad. El cristianismo, con su historia de salvación; la Ilustración del siglo XVIII con el desarrollo científico trata de realizar el ideal de progreso; el liberalismo económico con su “mano invisible” busca regular el mercado para disminuir las desigualdades económicas del mundo; y por último, el  comunismo, que pretendió acabar con la diferencia de clases sociales e instaurar la igualdad económica. Todos estos mega-relatos a su manera fracasaron; buscaron la realización colectiva de la utopía que cada una prometía. Entre las razones para entender el fracaso de la modernidad podríamos preguntarnos si se debe al habernos propuesto metas demasiado ambiciosas o utópicas, o más bien a planteamientos equivocados y extraños a nuestra condición humana. Sin embargo, algunas voces como la de Habermas señalan que la Modernidad no ha fracasado en tanto que es un proyecto inacabado al que todavía le quedan cosas por desarrollar y lograr.

Es difícil caracterizar la posmodernidad de manera precisa justamente por su complejidad y su devenir permanente. No obstante, intentaremos una primera aproximación conceptual. A diferencia de la modernidad, constituida por grandes relatos la posmodernidad se caracteriza por los micro-relatos, por las pequeñas historias que ocurren cada día. Ya no existe la Historia con mayúscula sino solo la historia particular de los sujetos. La historia ya no la hacen los grandes personajes, los pro-hombres de los que nos habla la Historia, sino todos, cada uno de nosotros, protagonizamos de nuestras propias historias particulares. Así mismo, el Estado, aunque sigue existiendo a pesar de la embestidas de las grandes multinacionales, parece haberse ido debilitando como referente objetivo de la identidad individual ante la emergencia de nuevas formas de subjetividad en las que la figura del ciudadano parece desdibujarse ante la lógica del mercado y la tecnología; el homo videns de la cultura audiovisual (Sartori), el homo consumens (Fromm), que prioriza la vida social a través del consumo innecesario e irracional, el nativo digital con que se caracteriza a las generaciones nacidas en el mundo digital y los sujetos virtuales de las redes sociales son ejemplos de esa disolución del sujeto.


Ante estas nuevas realidades surge la pregunta acerca de ¿cómo vivir en tiempos posmodernos? A diferencia de la modernidad que se caracteriza por unas ideas rectoras hegemónicas, la posmodernidad corresponde a lo que el filósofo Vattimo llama el pensamiento blando. Esta metáfora nos da una idea de la maleabilidad y vulnerabilidad de este nuevo sujeto. Al respecto se abren dos perspectivas; por un lado, la que nos hace ver al sujeto como una figura frágil, sin pasado, sin rumbo, anclado en la inmediatez del presente, solo vive para el momento, hedonista vulgar, sin más visión de futuro que la de su propia satisfacción, consumista cliente fiel de las multinacionales y de las promesas de salvación. Desde otra perspectiva, la posmodernidad nos ofrece la oportunidad de liberarnos de todas las formas de dogmatismo nocivo, afianza la pluralidad de formas de vida, promueve la diferencia, la creatividad, y se siente cómoda con las oportunidades que brinda un mundo interconectado. No se trata de elegir esta o aquella perspectiva, dependerá más bien de la elección de nuestros propios fines, lo que nos hará inclinarnos por una u otra perspectiva. En este mundo en crisis el papel de las humanidades se vuelve determinante no solo en la formación del carácter como en la determinación de nuestros fines más humanos y valiosos.

3 de abril de 2015

Guía para el análisis de una película

Por Edgar Bravo M.
Más allá del entretenimiento, el análisis de una película nos ayuda a desentrañar la estructura de la misma mediante una mirada inteligente que nos permite no solo tomar mayor conciencia de lo que vemos y aprender de ello, sino también hacer más atractivo su disfrute.

Existen diversas maneras de analizar una película dependiendo de varios factores tales como el marco conceptual adoptado, la metodología propuesta para su análisis; la producción, financiamiento o los medios técnicos con que se realiza; los valores artísticos, los elementos visuales como la fotografía y el ambiente, los sonoros relacionados con la música, los diálogos y los ruidos; la organización de los planos, el uso de cámaras, el montaje, el público al que va dirigida la película, el mensaje que quiere trasmitirá y su sentido ideológico, entre muchos otros.

Para nuestros fines, abordaremos únicamente los dos últimos aspectos, su mensaje, es decir, lo que dice la película y los aspectos ideológicos tales como los valores, ideas y creencias que, implícita o explícitamente trasmite.

La presente guía [i] nos orientará en el análisis de una película que cumpla con el siguiente esquema:

Situación inicial -  Acción -  Nueva situación transformada
(S – A – S’)

     Tal esquema está presente en la mayor parte de las películas de tipo histórico, psicosocial, western, cine negro, y en general, del cine americano. La presente guía aborda el análisis de una película atendiendo a sus diversos componentes con el propósito de descubrir el sentido oculto de la película, es decir, su posición ideológica, los valores que defiende y rechaza, el modelo cultural que plantea, entre otros. En efecto, se busca evidenciar ciertos aspectos esenciales de la película tales como la estructura del relato, las segmentaciones, los tipos de acción, los protagonistas y sus relaciones, para aclarar qué nos dice y, en segundo lugar, para descubrir el ‘sentido profundo’ de la película. Al final se propone un cuestionario para realizar el análisis de la película a partir de los aspectos aquí planteados y según los propósitos pedagógicos. 

1.          La estructura del relato. Como se señaló antes, la estructura del relato encaja en un esquema narrativo en el que a partir de una situación inicial inevitable o insatisfactoria, se genera un modelo transformacional constituido por una serie de acciones conducentes a contrarrestar o transformar la situación inicial, dando lugar así a una nueva situación transformada en la que, además, se va a juzgar y sancionar si se logró o no lo esperado.

2.          Situación inicial: corresponde al inicio de la película en la que se plantea la situación que dará origen al desarrollo de la misma. La situación inicial nos muestra o bien una situación inevitable o bien insatisfactoria. Si se da el primer caso, entonces se tratará de contrarrestar los efectos indeseables y si es el segundo, se intentará transformar tal situación.

3.          Modelo transformacional: está constituido por la serie de acciones que buscan revertir la situación inicial o contrarrestar sus efectos. Esta parte representa la posición ideológica de la película puesto que las decisiones, circunstancias, obstáculos, oportunidades, golpes del destino que acontecen, y por supuesto las decisiones y acciones de los personajes, representan un modelo cultural, unos valores, ideas y creencias, qué como hemos dicho trasmite la película, bien sea implícita o explícitamente. En otras palabras, ese modelo transformacional evidencia la posición ideológica de la película puesto que el modo como se desarrollan los sucesos y en qué orden, las acciones que privilegia, el tipo de personajes y cómo se comportan, los obstáculos presentes, etc. obedecen a los realizadores de la misma.

4.          Acciones: las acciones como tales pueden clasificarse según su tendencia a unir o a separar. En el caso de las primeras, decimos que son conjunciones. Aparecen cuando buscan unir lo que está separado, por ejemplo, ‘dos seres que se aman’, ‘el bien y la ley’ En el caso de las segundas, las llamamos disyunciones tienden a separar lo que está unido, como en el caso de separar ‘una verdad de una mentira’, la felicidad y el cumplimiento del deber’, el inocente y el castigo’, etc.

5.     Segmentación: existen tres tipos de segmentación: temporal, espacial y actoral.
5.1.     Segmentación temporal: se organiza a partir de la dicotomía antes-después. Esta secuencia permite identificar cada categoría de la dicotomía con ciertos estados de ánimo o valores. Ejemplo: antes puede representar prosperidad, abundancia y solidaridad, mientras que el después se caracteriza por la pobreza,  escasez de recursos y la mezquindad, o al contrario.
5.2.     Segmentación espacial: es una dicotomía representada por dos lugares, cada uno de los cuales representa un estado particular. Ejemplo: puede darse la dicotomía  interior/casa – exterior/calle, en la que la primera pareja de la dicotomía representa ‘armonía, paz, amor’, mientras que la segunda, ‘guerra, violencia, odio’ o, al revés.
5.3.     Segmentación actoral: Cuando en este tipo de segmentaciones hablamos de actoral no nos referimos solamente a los personajes de la película, sino que abarca todo aquello, como cosas o lugares, que tengan un rol protagónico, por ejemplo, una bandera, el santo Grial, un tesoro o un lugar como la baticueva de Batman. La dicotomía actoral constituye la pareja individuo-colectivo. Dentro de la categoría ‘individuo’ cabe la persona, el lugar, el tiempo o el objeto que son únicos, mientras que en la de actor ‘colectivo’ se engloba a diversos actores. Tales roles pueden variar según la segmentación espacial o temporal durante el transcurso de la película. Así por ejemplo, mientras un actor en determinado segmento espacial forma parte de un colectivo laboral,  el mismo actor en otro contexto, como el familiar, puede ser individual puesto que en su rol con la familia es el único que vela por su seguridad económica.
5.4.     Intercalación: se refiere a esas historias que se dan dentro de la historia misma y que gozan de cierta autonomía; es como si se salieran o expulsaran del relato principal apareciendo como una especie subtemas del tema principal. Normalmente,  aparecen a partir de disyunciones temporales o espaciales. Es útil reconocerlas para darles el lugar que les corresponde en la estructura misma del relato.

6.          Protagonistas: aunque no parezca existen siempre seis roles protagónicos que vamos a llamar actantes. Cada actante está definido por el personaje que representa más la función que cumple. Estos se organizan conformando pares puesto que cada uno se define, de alguna manera, en función del otro. Veamos.
6.1.     Sujeto-objeto: relación fundamental mediada por el deseo del sujeto de alcanzar al objeto. Este nexo puede darse, por ejemplo, entre el protagonista-sujeto y aquello, el objeto que pretende alcanzar: la fama, la libertad, la paz, el bienestar, el poder, la justicia, etc.
6.2.     Destinador-destinatario: se da entre un destinador, generalmente un ser de carácter trascendente, por ej., Dios, la humanidad, la familia, es decir, que está más allá de los personajes particulares, y un destinatario que es quién recibe el mandato y debe enfrentar y superar las pruebas para cumplir con el mismo. Muchas veces, el destinatario coincide con  el protagonista. Esta relación adopta la forma de una relación de tipo contractual entre el destinador y el destinatario y supone unas pruebas que deberá superar el destinatario bien sea mediante acciones que generen conjunciones o disyunciones.
6.3.     Ayudante-oponente: son personajes secundarios pero que están en relación con el protagonista, bien sea para ayudarle a lograr acercar al destinatario-sujeto al destinador-objeto de deseo, en el caso del ayudante; o como oponente para generar resistencia  y obstáculos frente a la consecución del objeto de deseo.

7.          Los actantes: incluyen tres aspectos: la competencia que se refiere al ser del personaje, el performance que son las acciones que generan su transformación (por ej, de niño a hombre, o de cobarde a valiente) y la manipulación que es la manera en que un personaje logra que otro haga lo que aquel desea.
7.1.     Competencia (ser) y performance (hacer) Los actantes establecen relaciones mediante las acciones con el propósito de cumplir su mandato. Para caracterizar al actante debemos responder a dos preguntas: qué o quién es y qué hace. Respecto esta última cuestión, diremos que ese hacer del actante es su performance, es decir, su transformación.  Si bien las acciones que realiza un actante para cumplir su cometido son múltiples pueden clasificarse en cuatro tipo de acciones, con sus respectivas negaciones, tal como se muestra en el siguiente cuadro:

Posibles acciones por hacer o no hacer de un actante
¿Qué debe hacer?
¿Qué no debe hacer?
¿Qué quiere hacer?
¿Qué no quiere hacer?
¿Qué puede hacer?
¿Qué no puede hacer?
¿Qué sabe hacer?
¿Qué no sabe hacer?


7.2.     Manipulación. Esta expresión sirve para designar cuando la acción del actante recae sobre otro sujeto; se dice que el actante (destinador) manipula al sujeto (destinatario) para cumplir su propósito. A su vez, el sujeto también puede ser manipulador respecto a un ayudante, cuando pretende que este haga algo. ¿Qué hace el manipulador para lograr su cometido? Primero, hace uso de la persuasión, esto es, le hace creer algo al personaje manipulado. Segundo, en inducir a la acción al personaje según lo que el manipulador quiere. Tercero: para lograr su cometido, el manipulador puede recurrir a dos estrategias anteriores, persuadir y hacer pasar a la acción, a la vez. Y ¿qué estrategias utiliza el manipulador para lograr su cometido?  Existen dos estrategias básicas, la primera consiste en utilizar el poder que ostenta bien sea para intimidar o tentar al otro para que haga lo que él desea, y la segunda consiste en hacerlo partícipe del saber que él, como manipulador posee; en este segundo caso, las fórmulas utilizadas son o bien la provocación (ej: tú no eres capaz de hacer esto) o la seducción (ej: seguro que tú puedes hacer esto). En cualquier caso, la manipulación busca un hacer interpretativo del manipulado en función del mandato del aquel. El siguiente cuadro resume lo descrito:

Acción del manipulador sobre el manipulado

¿Qué hace para
 lograr su cometido?
Persuadir: hacer creer algo al manipulado.

¿Cómo
lo hace?
Estrategias

Utiliza su poder
Intimidando
Ej.  Si no haces lo que te digo lo único que puede salvarte es que no te encuentre….
Inducir  a la acción: hacer pasar a la  acción al personaje manipulado.
Retando
Ej. No eres capaz de…
Comparte un saber que solo él posee.

Provocando
Ej. “- Está prohibido fumar en el edificio señorita Tramell.
- ¿Y que va hacer, arrestarme por fumar?”
 

8.     La sanción
El final representa el desenlace de la película, es decir, que estamos ante la nueva situación transformada (Ver Introducción y punto 1: La estructura del relato). Otra vez vuelven a juntarse el destinador y el destinatario-sujeto, solo que esta vez ya no es para manipular el uno al otro, sino para sancionar su trabajo. En efecto, dicha acción involucra dos aspectos:
8.1.     Juzgar: hacer un juicio para ver si finalmente se alcanzó el estado final deseado, es decir, el objeto de deseo.
8.2.     Sancionar: se refiere a la acción de recompensar o castigar al sujeto sobre la base del juicio anterior.

9.          Significado profundo del relato. Corresponde a la parte ideológica de la película, como ya dijimos al inicio, y está constituida principalmente por el modelo cultural, valores, ideas y creencias que nos muestra la película. Para evidenciar tal significado es necesario aclarar cuál es su eje semántico y las relaciones principales de oposición.
9.1.     Eje semántico: se refiere a la categoría a partir de la cual se establecen las diversas relaciones de oposición. Por ejemplo, la justicia, la democracia, el poder político organizado, la educación, el orden social, la libertad, etc. Lo que hay que tener en cuenta es que sea lo suficientemente amplio para que abarque tales relaciones.
9.2.     Relación principal de oposición: si nos detenemos a considerar todo el análisis realizado hasta ahora, se hacen evidentes las distintas relaciones de oposición sustentadas en situaciones humanas relativas a la vida social. Tales relaciones de oposición se sustentan, a su vez, en creencias, ideas y valores que operan detrás de todas las acciones y situaciones que acontecen en la película. La clave para develar el sentido profundo de la película en medio de esta multiplicidad de relaciones de oposición consiste en identificar la pareja de oposición que engloba la película y constituye la guía de todo el proceso narrativo. Esa relación de oposición hace referencia a valores trascendentes y a su vez, está enmarcada en el eje semántico. Y así, las demás oposiciones giran en torno a ella, contribuyendo a su realización Como ejemplo de este tipo de relaciones globales de oposición tenemos las parejas del tipo ‘legalidad-transgresión, ‘democracia-tiranía, ‘justicia-fuerza’, ‘verdad-prejuicio’, ‘leyes-anarquía’, ‘derechos-esclavitud’[ii], entre otras. Se dice que esta pareja de oposición principal constituye una relación de contrarios en el sentido en que la presencia de una es inversamente proporcional a la presencia de la otra, es decir, tienden a ser excluyentes como en los ejemplos citados.

10.       Consigna para el análisis.
Según nuestros propósitos podremos decidir qué tan extenso es el comentario del análisis. Si el objetivo de ver la película es el análisis mismo, su extensión será mayor (por ejemplo, entre 3 y 5 páginas). Por el contrario, si se trata de analizar la película con otro fin distinto al del análisis de la misma, por ejemplo, para ambientar una temática, o como complemento de un tema que se está estudiando, o para realizar una actividad distinta a partir de la película, por ejemplo un debate o una reflexión personal, la extensión del análisis podrá ser más breve (por ejemplo, 2 páginas) o se podrá realizar un esquema u organizador gráfico que evidencie los aspectos centrales y sirva como guía para el fin propuesto. También podrá abordarse a partir de aspectos puntuales que se interese resaltar, en cuyo caso, podría hacerse por escrito o de manera oral. Cada uno podrá encontrar según sus propósitos la mejor manera de sacarle provecho.

Consigna general: A partir de los aspectos anteriores realiza un análisis de la película en cuestión, teniendo en cuenta los siguientes aspectos y su importancia en la estructura del relato.
10.1.       Consulta la ficha técnica de la película y consígnala por escrito encabezando el análisis.
10.2.       Estructura del relato.
10.3.       Segmentación.
10.4.       Protagonistas.
10.5.       Actantes.
10.6.       La sanción.
10.7.       Eje semántico y relación principal de oposición.
10.8.       Comentario personal respecto a una vivencia o experiencia similar o una analogía significativa de carácter social, político o  psicológico o cultural.
10.9.       Comentario crítico argumentado de la película a partir de los propios valores, ideas y creencias.
10.10.    Conclusión: ¿qué me aportó la película? ¿cumplió con los objetivos propuestos?








[i] Libre adaptación del texto de Dallera. O. (1995). Cine: entretenimiento y aprendizaje. (Ecuador, Quito: Ediciones Paulinas), a partir del análisis que hace del método ‘Imagen-acción’ de Gilles Deleuze. ( Deleuze, G. (1984). Estudios sobre cine: La imagen movimiento. Argentina, Buenos Aires: Paidós).
[ii] Cada una de estas parejas de oposición corresponde, respectivamente, a cada uno de los ejes semánticos señalados en 9,1.


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25 de septiembre de 2014

Guía para la elaboración de un comentario de texto

Por Edgar Bravo 
El comentario es un ejercicio de análisis textual en el que se muestra, de la manera más fiel posible, el sentido de un texto.  No se trata de hacer una paráfrasis del texto, es decir, de repetir simplemente en otras palabras lo que dice el autor. Se trata de penetrar el sentido profundo del texto mostrando la articulación del mismo alrededor de una tesis o idea central. Para ello es necesario esclarecer el tema, los cuestionamientos que el mismo suscita, el problema al que el texto responde, los términos conceptuales y la manera como se despliegan las ideas alrededor de las ideas principal(es) o núcleo(s) semántico(s) del texto.

El desarrollo del comentario de texto requiere entonces una organización conceptual que se realiza a través de unos principios metodológicos, de una estrategia de trabajo (primer, segundo y tercer momento), de elaboración de una estructura general (cuarto momento) y la elaboración final del comentario (quinto momento).

1.         Principios metodológicos
Leer bien y mucho. Leer supone profundizar en el texto para encontrar su sentido. De ahí que tanto la lectura como la elaboración del comentario no son frutos de la improvisación. En realidad, solo comenzamos a leer un texto cuando iniciamos su primera re-lectura. Para adquirir buenos hábitos de lectura hay que leer mucho y de manera comprensiva.

Enfocar la atención en el texto. Para captar lo esencial del texto es necesario enfocarse en todos los planteamientos del texto. Sin una atención, disposición y actitud abierta hacia el texto, solo captamos información fragmentaria y descontextualizada. Leer de manera comprensiva es una actividad del espíritu que requiere concentración sobre cada una de las partes de texto; solo así el texto nos revela su sentido pleno, eso sin desconocer el carácter unitario del mismo.

Confiar en el texto. Captar el verdadero sentido del texto implica esclarecer la organización conceptual del mismo, lo cual requiere tiempo y esfuerzo. Confiar en el texto implica no ceder ante la dificultad, ni optar por la superficialidad, sino, por el contrario, perseverar en el esfuerzo para superar las posibles dificultades hasta llegar a su comprensión.

Establecer una estrategia de trabajo. El comentario exige un modo de proceder ordenado que permita esclarecer las ideas principales o el núcleo semántico así como la organización conceptual ante las cuales se articula todo el texto. Por lo tanto, no se realiza de manera improvisada o desorganizada.

2.    Estrategia de trabajo
Establecer una estrategia implica proceder bajo unos parámetros que permitan organizar el pensamiento frente a la lectura propuesta.  De manera general, podemos distinguir tres momentos en la elaboración del comentario.

Primer momento: la preparación previa.    
Conocer el tema. Implica conocer de manera previa el tema y el contexto general en el que se enmarca el texto a comentar. Entre mayor apropiación del contexto y de la obra del autor más fructífero será el comentario. La preparación previa es el resultado de las lecturas individuales, la realización de las consignas previas de lectura y la participación activa en clase: comentarios, desarrollo de las ideas, inquietudes y dificultades y apuntes de clase.

Segundo momento: lectura preliminar
Lectura gramatical del texto. Esclarecer una estructura primera del texto a partir del develamiento de la articulación lógica interna del texto. Para ello nos servimos de los conectores textuales y los signos de puntuación que ahí aparecen. Trabajar sobre los conectores textuales no solo implica identificarlos sino reconocer su función dentro del texto para establecer el orden lógico del discurso. (Ver guía: 250 conectores textuales en www.travesiasfilosoficas.blogspot.com ). Así mismo, hay aclarar el significado de las palabras desconocidas.

Tercer momento: lectura en profundidad
Leer el texto siguiendo y precisando el significado de las ideas. No se trata simplemente de leer el texto y decir lo mismo en nuestras palabras, sino de mostrar el “movimiento” de las ideas, el encadenamiento y progreso del razonamiento. En fin, se trata de elucidar las ideas o núcleos semánticos que articulan el texto y la identificación y delimitación de los conceptos principales que dinamizan el pensamiento del autor.

Una vez realizada esta doble lectura y subrayado el texto, anotadas las ideas pertinentes, aclarado y precisado el significado de las ideas y conceptos, procedemos a elaborar estructura general de nuestro comentario..

3.    Elaboración de la estructura general del comentario
Cuarto momento: elaboración de la estructura del comentario
Una vez realizados los tres momentos anteriores se inicia la elaboración escrita del comentario, para lo cual es necesario determinar una estructura que nos permita organizar nuestras ideas. En la misma se deben desarrollar y precisar los siguientes aspectos:
       1.     Tema y tesis o idea principal: el tema debe referirse a la temática específica del fragmento, por lo tanto debe evitar generalidades referentes al tema general de todo el texto completo o de la unidad temática relacionada con el mismo. Por su parte, la tesis es la idea o tesis que plantea el autor y articula todo el texto. La idea principal puede aparecer de manera explícita o implícita en el texto. Nosotros debemos siempre explicitarla de la manera más precisa y completa.
       2.    Cuestionamientos: corresponde a los interrogantes que surgen de la lectura del texto, es decir, a los aspectos que hay que plantear y resolver para aclarar el texto. Tales cuestionamientos no siempre son explícitos y habrá que hacerlos explícitos.
       3.      Problema: es la cuestión fundamental que aparece del análisis del texto. Es la ‘aporía’ del texto, aquello en donde surge la situación problemática. Es lo que va a tratar de responder el texto. El mismo se puede enunciar en forma de pregunta a partir de una contextualización previa.
     4.   Análisis conceptual: consiste en mostrar la estructura dinámica del texto, los distintos ‘movimientos’  del pensamiento en el texto, los encadenamientos lógicos que muestran el desarrollo del razonamiento. Para esta parte también puede ser útil la distinción interna de las partes del texto.
     5.   Conceptos: son los términos que permiten plantear el problema y la tesis. Tales términos se conceptualizan desde el contexto y los textos del autor, de los temas estudiados en clase. No es una mera definición del diccionario, sino una construcción a partir de los aspectos señalados y que refleja una elaboración personal.

4.    Elaboración final del comentario de texto
Quinto momento: elaboración del comentario final.
El comentario como tal corresponde a un texto escrito en prosa a partir de los aspectos señalados en el punto anterior.  En esta perspectiva debe distinguirse en él los siguientes apartes:
           Introducción: se enuncia lo que se va a hacer en el texto, y se plantea el tema y la tesis del mismo.
          Cuerpo: corresponde a la presentación y desarrollo del problema, los cuestionamientos, la tesis y el     análisis conceptual. El texto debe mostrar la estructura dinámica del texto, los distintos ‘movimientos’  del pensamiento en el texto, los encadenamientos lógicos que muestran el desarrollo del 
        razonamiento.
    Conclusión: recoge a manera de síntesis lo esencial del texto, destacando los aspectos más  significativos.

Al final revise el texto y cerciórese de no haber omitido ningún aspecto. Revise la redacción y demás aspectos gramaticales tales como la ortografía, uso de mayúsculas, uso de los signos de puntuación y sintaxis.

Bibliografía consultada:
Russ, Jacqueline, Los métodos en filosofía. Madrid: Síntesis. 2001


Para imprimir o descargar el texto haga click aquí.



15 de septiembre de 2014

¿De qué hablan las palabras?

Por Edgar Bravo
¿De qué hablan las palabras? La respuesta más inmediata diría que las palabras hablan del mundo y de nosotros que somos parte de él, y por supuesto de los objetos; es decir, las palabras hablan de las cosas que son, de lo posible. Piense usted en varios ejemplos…  Pero ¿y qué pasa con lo imposible? ¿Pueden hablar las palabras de lo que no es? ¿Es posible esa experiencia?
Cuando nacemos nos enfrentamos a un mundo que ya está dado. Aunque estamos en él, aún no nos pertenece. Será a través del lenguaje que nos apropiamos del mundo. Aparece la necesidad de nombrar las cosas. Lo que podemos nombrar de alguna manera nos pertenece porque comienza a formar parte de nuestro mundo. Es. Así que nuestras experiencias del mundo están mediadas por el lenguaje. El lenguaje, las palabras, van configurando el sentido del mundo. A través del lenguaje pensamos el mundo y en quiénes somos. ¿Podemos ser sin lenguaje? ¿Podemos comprender verdaderamente el mundo sin el lenguaje? ¿Podemos pensarnos de otro modo que no sea a través del lenguaje?
Los límites de nuestra comprensión del mundo son los límites de nuestro lenguaje. ¿Qué hay más allá de nuestra comprensión? ¿Cómo podemos ampliar nuestra comprensión del mundo si no es a través del lenguaje? o, dicho de otra manera, ¿Cómo hacemos posible nuevas realidades si no es a través del lenguaje?  El lenguaje nos lleva a los límites de nuestra comprensión, pero también nos posibilita ir más allá de lo dicho, nos acerca al límite de lo incomprensible, al no ser. A través del lenguaje nos acercamos a la experiencia de lo imposible, de lo que todavía no es. Una vez nombrado lo imposible comienza a ser en nosotros, comienza a mostrar su posibilidad, su razón de ser. Como dice Jacques Derrida, un filósofo de nuestra época, la filosofía emerge como una experiencia de lo imposible, una experiencia del límite. El filosofar se sitúa en el borde entre lo dicho y lo que está por decirse, entre lo que es y lo que no es todavía. Ahí se juega el pensar. Por eso el filosofar nos reta, no impulsa a ir más allá de lo pensado, es una experiencia de lo nuevo. Nos descubrimos en lo que somos, cuestionándonos nosotros mismos y al mundo, pero de otra manera, con nuevas posibilidades. Desde Sócrates, es sabido que la filosofía no nos ofrece certezas sino dudas, inquietudes, en una palara, in-quietud, ya que nos obliga a estar despiertos. Por eso Sócrates es un tormento para los atenienses. La filosofía, como ejercicio del filosofar, a través de la lectura estudiosa, del ejercicio de la escritura, en fin, del pensar, nos expulsa del conformismo y la comodidad, y nos permite, des-cubrirnos de otra manera, nos trans-forma.
Si bien, como dijimos al inicio, el lenguaje se refiere al mundo, a sus objetos. ¿Cómo es esa relación? ¿Son las palabras un fiel reflejo de los objetos? ¿Es posible establecer un puente entre el mundo y el lenguaje que lo representa? ¿Existe una distancia insalvable entre las cosas y las palabras? ¿Y qué queda por fuera en esa relación? Y a su vez, ¿qué son las palabras para las cosas? ¿Una representación? ¿Un reflejo? ¿Un simulacro? Algo se pierde, algo se gana. Efectivamente, el mundo no está en las palabras, aunque nos remiten a aquel. El lenguaje es el gran referente. A su vez, el lenguaje tiene su lógica propia. Es una máquina productora de sentido. No para. Puesto en acción, desencadena una multiplicidad infinita de sentidos. El lenguaje ya no solo nombra la realidad, sino que también da cuenta de ella. Opera sobre ella, la analiza y la  interpreta, la interpela, la falsea… Pero en ese intento de de-velar la realidad, en ese intento por penetrar la naturaleza, por ir detrás de las apariencias, cobra vida propia. Su discurso sobre el mundo sobrepasa lo visible, como el filósofo que siempre quiere ir más allá, saber más. Y en esa búsqueda cobra vida propia, sigue sus propias lógicas, y en ese ir y venir frente a la realidad, la enriquece, la llena de sentido y posibilidades.
La triada está dada: lenguaje-pensamiento-mundo. Cada una remite a la otras dos. En medio de esa relación, en el centro de ella estamos nosotros. Lo que somos se juega (aunque no del todo) en el lenguaje. El lenguaje nos nombra y al nombrarnos nos da una señal de identidad. En principio, somos un nombre. Sócrates. Lo que es Sócrates se juega en el lenguaje. Ahí está Sócrates ante el tribunal de Atenas defendiéndose. El proemio, que en la oratoria, antecede al discurso de defensa, es una reflexión sobre el lenguaje y la verdad: “Vosotros vais a saber de mi boca la pura verdad”. La defensa de Sócrates se juega en el terreno del lenguaje: “[los acusadores] no ha dicho ni una sola palabra verdadera” aunque “tan persuasiva ha sido su manera de decir”. Sócrates distingue entre dos discursos, entre dos maneras de decir; de una parte, el lenguaje de Sócrates, hecho de “términos y maneras comunes” pero verdadero y, por otra, el lenguaje persuasivo, propio de la sofística, verosímil sí pero no verdadero. Sócrates sabe que lo que está en juego a través del lenguaje, es su vida.


9 de mayo de 2014

Taller 7. Introducción a la lógica formal: resolución de silogismos

Este es el taller 7 del curso de Introducción a la lógica, sobre la resolución de silogismos mediante el método de diagramas de Venn y el método de las reglas de distribución y calidad.
Taller 7; Resolución de silogismos 

14 de abril de 2014

Teorías del poder político: Guía de lectura I acerca del libro II de “El contrato social” de Rousseau – VI (continuación)

Por Edgar Bravo
El pacto social da inicio al Estado de Derecho, sin embargo, el Estado como tal necesita de una organización y legislación: “por el pacto social hemos dado vida y existencia a cuerpo político: ahora se trata de darle movimiento y voluntad por medio de la legislación, pues el acto primitivo por el cual este cuerpo se conforma y se unifica aún no determina nada de lo que debe hacer para conservarse” (L I, 6). El libro II da vida al Estado de Derecho a partir de la caracterización y articulación de las ideas de soberanía, soberano, voluntad general, la ley y el legislador. Aunque forman un todo, es mejor con el propósito de comprender la dinámica del mismo considerar cada uno de ellos por separado. Analizaremos en primer lugar las nociones de soberano y de voluntad general.
I.  El soberano.
a.  El soberano es el pueblo, todos y cada uno de los asociados que asumieron el pacto forman un cuerpo político, un poder soberano inalienable e indivisible. Explique qué quiere decir cada una de estas características y justifique las razones que la sustentan tomando como punto de partida la idea que se resalta a continuación en cada una.
 1.  La soberanía es inalienable. “El soberano […] solo puede estar representado por él mismo. El poder puede trasmitirse, la voluntad no” (L I, 1).
 2. La soberanía es indivisible. “Por la misma razón que la soberanía es inalienable, también es indivisible, pues la voluntad es general o no lo es; es aquella del cuerpo del pueblo o solamente de una parte. En el primer caso esta voluntad declarada es un acto de soberanía y hace ley. En el segundo, sólo es una voluntad particular o un acto de magistratura; a lo sumo un decreto”. (L I, 2).
b.  Una cosa es dividir la soberanía en su principio y otra en su objeto. Precise la diferencia de manera breve.
c.  ¿Cuáles deben ser los límites de la intervención del poder soberano? Para Rousseau “se conviene que todo lo que cada uno enajena por el pacto social –su poder, sus bienes, su libertad-, sea únicamente la parte de todo eso cuyo uso importa a la comunidad, pero es conveniente anotar , también, que el soberano es el único juez de esta importancia”(L I, 4). La respuesta tiene un talante liberal pues la intervención del Estado no puede ir más allá de aquello que afecta a la comunidad, sin señalar otro criterio acerca de lo que le conviene o no a cada ciudadano en su vida privada. ¿Cómo hace Rousseau para sustentar dicha opinión?
d.  En cuanto a si el soberano tiene derecho a disponer de la vida de los ciudadanos el filósofo ginebrino señala en distintos apartes del capítulo V:
“Quien quiere conservar su vida a costad de los otros, también debe estar dispuesto a entregarla por ellos cuando sea necesario”.
“Y cuando el príncipe le ha dicho: es conveniente para el Estado que tú mueras, tiene que morir; puesto que solo gracias a esta condición ha podido vivir en seguridad hasta entonces, y su vida no es ya solamente un hecho natural, sino también un don condicional del Estado”.
“La pena de muerte aplicada a los criminales puede relativamente considerarse bajo el mismo punto de vista: para no ser víctima de un asesino consentimos morir si llegáramos a ser asesino”.
1. ¿Cuál es la lógica de estos argumentos?
2. ¿Qué matices o limitaciones establece frente a tales argumentos?

II. La voluntad general.
La voluntad general es un concepto fundamental del pensamiento político de Rousseau. Dicho concepto no debe confundirse con el de la voluntad de todos pues “con frecuencia existe una diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general; esta apunta únicamente al interés común, la otra lo hace al interés privado y no es más que una suma de intereses particulares” (L I, 3). Hecha esta aclaración afirma Rousseau que “la voluntad general siempre es recta y siempre tiende a la utilidad pública, pero de ahí no se deduce que las deliberaciones del pueblo tengan siempre la misma rectitud” (L I, 3). Desarrolle la distinción expuesta entre buscar el bien y deliberar en tal sentido con los argumentos expuestos en el capítulo 3.